Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Octubre de 2019
07 de Julio de 2019
HAY MUERTOS QUE NO HACEN RUIDO …
José Luis Seefoó Luján
Junio: 44 homicidios en Zamora-Jacona
  
   Un poco por respeto, otro tanto porque no me quedaba claro cómo titular el texto, le llame ¿A quién le importa? pues avanzamos hacia una aceptación de la violencia que cobra vidas y que parece no detenerse. También dudaba porque las autoridades procuran evadir lo que está ocurriendo. Omitir el tema en los medios no significa que no lo tomen en consideración en sus vidas personales y aspiraciones políticas. La violencia es mal vista cuando un político subalterno luce un logo partidario distinto al de otro ubicado en un peldaño superior. Si las franquicias son diferentes, pero los proyectos personales son coincidentes, los homicidios crecientes en una demarcación municipal no estarán muy a la vista.
  
   Inicialmente pensaba en bautizarlo con versos de la llorona: “Hay muertos que no hacen ruido, pero es más grande su pesar” por la omisión de los políticos -hecha a propósito- que optan por hablar de árboles y pajarillos, inaugurar juegos deportivos, aunque la sangre manche calles y banquetas.
  
   Hace poco más de un mes, el lunes 27 de mayo en la plaza principal de Zamora, se reunieron las principales autoridades municipales, estatales y federales relacionadas con la seguridad y la prevención del delito, entonces como en otras ocasiones estelares, en la voz del gobernador Silvano Aureoles escuchamos el “no permitiremos”, “Zamora no está sola”, “los delincuentes serán castigados” y otras frases similares. También el alcalde, Martín Samaguey enunció obras en curso y la promesa de lograr la paz y tranquilidad para el municipio y la región.
  
   Los muertos del domingo 26 resultaron muy ruidosos. No devaloro el sacrificio de la policía, no hago menos la acción armada del cártel jalisciense, pero no dejo de pensar que en junio la violencia parece menos importante en la discursividad oficial.
  
   La circunstancia singular de la incursión de un grupo del Cártel Jalisco Nueva Generación, la madrugada del domingo 26 había dejado la marca imborrable de cuatro policías fallecidos, siete heridos y un número aún no precisado de civiles heridos (¿sólo dos?). Además de daños a vehículos de la policía, de particulares y otros exhibidos en la unidad deportiva, amén del impacto emocional no estimado en el ánimo de la población.
  
   A más de treinta días no es público el estado que cursan los policías heridos, ni los apoyos para las familias del personal fallecido. Tampoco de los daños materiales. Ni del curso de las averiguaciones y detenciones. Por las redes se sabe de formas de solidaridad para la atención médica de los policías sobrevivientes, apoyos en dinero y en especie para las familias y adquisición de prótesis para amputados.
  
   La incursión de Nueva Generación volvió a desnudar la frágil estructura de prevención y de seguridad y marcó más dudas porque el grupo se anunció, ingresó a Zamora, recorrió la ciudad causando terror y salió o se quedó a descansar sin mayores consecuencias para los infractores de la ley. La aseveración es aventurada pues lo más seguro es que sí se abrió una carpeta de investigación de la que hay resultados.
  
   Mayo de 2019 cerró con 32 homicidios, 28 heridos y 2 ilesos; 62 víctimas, una de las cifras más altas del año, sólo superada por marzo que sumó 34 decesos, 26 heridos y ilesos. Lo más relevante de mayo fue el ataque atribuido a <> y el enorme despliegue publicitario gubernamental de la seguridad que incluyó un desfile de vehículos, personal y armamento. Desfile que fue precedido del “banderazo” por nuestro flamante gobernador acompañado del alcalde.
  
   Del “no permitiremos” al sangriento mes de junio
  
   No concluye bien el primer semestre de gobierno municipal. No resulta alentador saber que después de la exhibición de armamento (el desfile en la calle Morelos la mañana de lunes 27 de mayo), junio registre 12 homicidios más. Sí se contabilizan menos heridos que mayo: 19 contra 28, pero hay más pérdidas humanas.
  
   Zamora-Jacona anotan 66 víctimas de las cuales 44 fallecieron, 19 sufrieron heridas y 3 resultaron ilesos. En total, junio supera los meses precedentes: 2.2 víctimas por día con 1.46 decesos diarios. Sigue siendo una violencia masculina (60/66 = 90.9%) hombres con uso de arma de fuego (63/66= 95.45%) y una vuelta a formas más brutales de exterminio, como la decapitación (2-3 casos). Cinco rasgos sobresalientes son la aniquilación fulminante (balazo en la cabeza), incursión en casas habitación, acción en pleno día, no cubrirse el rostro y una leve mayor edad de las víctimas. El grupo de etáreo de riesgo es masculino de 25 a 29 y de 30 a 34 con once casos cada uno. En mayo, estos umbrales rangos de edad registraron 8 casos. En junio, 22 del total (66), tenían entre 25 y 34 años (Tabla 2).
  
  
  
   Otra característica, que la geopolítica omite, es el aporte de Jacona: 20 (30.3%) del total de víctimas se contabilizan en la Villa de las Flores que pasa desapercibida en los medios y en los discursos de culpabilización de los políticos estatales.
  
   44 asesinatos es un saldo que no pasa desapercibido ante la anunciada estrategia “integral” y los 350 efectivos más que custodiarían la conurbación Zamora-Jacona.
  
   El luto y terror lastima a las familias de Zamora y Jacona aunque el Secretario de Seguridad Estatal trate de minimizar la situación describiendo una baja incidencia delictiva y circunscribiendo los eventos funerales al campo del narcotráfico o nos diga que no hay guerra de carteles sino una suerte de formas de cobranza dentro del gremio de narco comercio.
  
   Las cifras del primer semestre de 2019 (ver tabla 1) sugieren que el problema principal de Zamora-Jacona sigue siendo la inseguridad: 188 muertes violentas de enero a junio más 130 heridos y 15 ilesos. De enero a junio 31.33 homicidios dolosos diarios más 21.66 heridos con una eficiencia media total del 57% (56.79).
  
   Tabla 1. Homicidios y heridos intencionales registrados en Zamora-Jacona, enero-junio de 2019.
  
  
  
   Alguien miente o usamos métodos diferentes
   Si cotejamos nuestras cifras con los registros de las autoridades federales y estatales, pero más si comparamos con lo dicho por los gobernantes estatales, vemos a Michoacán de modo distinto. Según cifras de Incidencia Delictiva del Fuero Común (SESNSP, junio 2019) referidas a todo el estado, los homicidios dolosos se presentaron así: enero, 112; febrero 120; marzo 105; abril 94; y mayo 107. Mientras que las cifras de heridos dolosos son: enero 506; febrero, 536; marzo, 666; abril 628 y mayo 686.
  
   Con base en estos números, los 25 decesos de enero ocurridos en Zamora-Jacona serían un poco más de la quinta parte (22.32%) y los de mayo representarían un 30% (29.9%); relación numérica poco creíble, sabiendo -sin contar con el dato preciso- de la alta mortalidad en Uruapan, Morelia y otros municipios.
  
   Dudas similares recrean las tasas por cada cien mil habitantes que estima el Secretariado Ejecutivo para los años 2015 al 2019 siguientes: 2015, 16.66; 2016, 27.29; 2017, 26.81; 2018, 28.55; y, para 2019 (enero-mayo), 11.41 muertes / 100 mil.
  
   Sin ser concluyente, esta relación numérica sí sustenta dudas: repartiendo los 188 homicidios dolosos que registró la conurbación Zamora-Jacona de enero a junio de este año entre sus 300 mil habitantes, se obtiene una tasa de 62.66 muertes / 100 mil.
  
   Tiene cierta justificación el maquillar las cifras para no desalentar el turismo -fuente importante de empleo- pero no por callar la información ésta deja de fluir. Los servicios digitales, las redes sociales, transmiten miles de mensajes en poco tiempo y los sesgos de los gobernantes causan más daño al perder la poca confianza que la ciudadanía les depositó algún día.
  
   A inicios del mes -lunes pasado- la prensa multiplicaba las palabras de Silvano: En la incidencia de delitos estamos en el 18, o sea fuera de los diez más críticos y en la comisión de delitos por cada 100 mil habitantes estamos en el 24, es decir: estamos en los 10 estados con menor incidencia delictiva en el país.
  
   Para el gobernador “no estamos en focos rojos” y el aumento del homicidio doloso ha sido en gran medida por la disputa entre grupos criminales por el control de las actividades delictivas en el territorio purépecha.
  
   Otra manera de tratar de suavizar el clima de violencia es procurar hablar de otras cosas aunque la sangre manche calles y banquetas. Una mirada rápida a la prensa local y regional muestra una cierta <> en la práctica discursiva de los políticos profesionales: se narra el azul del cielo, de las bondades de plantar árboles, se reinauguran centros de salud, apadrinan niños que terminan un ciclo escolar, etc. pero del dolor y el terror que lastimó en junio a 66 familias más de Zamora y Jacona ni una palabra.
  
   Llegada de la guardia nacional, ¿Qué? ¿No había arribado antes?
   Ahora se anuncia la llegada de la guardia nacional… ¿más efectivos militares resolverán el problema? Si cumplieron el anuncia del lunes 27 de mayo, a Zamora-Jacona arribaron 350 policías y/o soldados. Hoy se festeja que habrá más.
  
   Creo que siguen muchos pendientes: a). las cámaras conectadas a la nada; b). cierta indiferencia oficial que no apoya a los Centros de Integración Juvenil con recursos financieros, materiales y humanos; c). negativa no declarada para atender las adicciones como un problema de salud pública; d). indisposición a controlar la comunicación (telefonía celular en los CERESOS); e). imposibilidad de control efectivo de talleres de reparación de armas y de vehículos; f). inexistencia de planes para llevar a cabo acciones dentro / cerca de los jóvenes para comprender desde sus puntos de vista las prácticas de consumo de tabaco, mariguana, cemento, cristal y otras; g). abandono de espacios deportivos y culturales en las colonias; h). imposibilidad de contar con policías menos ajenos a la gente, a los territorios, colonias, barrios y, por el contrario, la apuesta por formatos de “ocupación” externa; i). acciones policiales –redadas- que atropellan a la gente, la lastiman en su patrimonio sin resolver el problema de las adicciones ni de la seguridad; j). construcción incesante de desconfianza hacia la autoridad (impunidad; k). información incompleta y/o sesgada), etc.
   Espero equivocarme. La guardia nacional sin un trabajo social a fondo puede resultar como una especie de “ejército de ocupación”.
  
  
   seefoo@colmich.edu.mx