Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    15 de Mayo de 2021
09 de Mayo de 2021
De Mi Cosecha
FRATELLI TUTTI
Sobre la fraternidad y la amistad social
  
   Papa Francisco
  
   Selección de A. Sahagún
  
   Si toda persona tiene una dignidad inalienable, si todo ser humano es mi hermano o mi hermana, y si en realidad el mundo es de todos, no importa si alguien ha nacido aquí o si vive fuera de los límites del propio país.
  
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   La incapacidad de reconocer la igual dignidad humana a veces lleva a que las regiones más desarrolladas de algunos países sueñen con liberarse del “lastre” de las regiones más pobres para aumentar todavía más su nivel de consumo.
  
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   Hablamos de una nueva red en las relaciones internacionales, porque no hay modo de resolver los graves problemas del mundo pensando sólo en formas de ayuda mutua entre individuos o pequeños grupos. Recordemos que la inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales.
  
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   Lo que estamos diciendo implica asegurar “el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y el progreso”, que a veces se ve fuertemente dificultado por la presión que origina la deuda externa. El pago de la deuda muchas ocasiones no sólo no favorece el desarrollo, sino que lo limita y lo condiciona fuertemente. Si bien se mantiene el principio de que toda deuda legítimamente adquirida debe ser saldada, el modo de cumplir este deber que muchos países pobres tienen con los países ricos no debe llegar a comprometer su subsistencia y su crecimiento.
  
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   Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos. Este es el verdadero camino de la paz, y no la estrategia carente de sentido y corta de miras de sembrar temor y desconfianza ante amenazas externas.
  
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   Cuando el prójimo es una persona migrante se agregan desafíos complejos. Es verdad que lo ideal sería evitar las migraciones innecesarias y para ello el camino es crear en los países de origen la posibilidad efectiva de vivir y de crecer con dignidad, de manera que se puedan encontrar allí mismo las condiciones para el propio desarrollo integral. Pero mientras no haya serios avances en esta línea, nos corresponde respetar el derecho de todo ser humano de encontrar un lugar donde pueda no solamente satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia, sino también realizarse integralmente como persona.
  
  



09 de Mayo de 2021
Poemas De Hoy Y De Ayer
THOMAS TRAHERNE II

  
   Thomas Traherne fue un escritor, teólogo, sacerdote anglicano y poeta inglés, considerado habitualmente dentro de los llamados poetas metafísicos del siglo XVII. Es reconocido como santo por la Iglesia anglicana.
  
  
Una contemplación seria y patética de las misericordias de Dios
   Para todos los misterios, motores, instrumentos, con los que se llena el mundo, que podemos enmarcar y usar para tu gloria.
   Para todos los oficios, variedad de operaciones, ciudades, templos, calles, puentes, brújula de marinero, admirable imagen, escultura, escritura, impresión, canciones y música; con lo que el mundo se embellece y adorna.
   Mucho más para la vida regente,
   Y poder de percepción,
   Que gobierna dentro.
   Esa profundidad secreta de consideración insondable
   Que recibe la información
   De todos nuestros sentidos,
   Eso hace que nuestro centro sea igual a los cielos,
   Y comprende en sí mismo la magnitud del mundo;
   Los misterios involucrados
   De nuestro sentido común;
   El secreto inaccesible
   De fantasía perceptiva;
   El repositorio y el tesoro
   De cosas que han pasado;
   La presentación de lo que vendrá;
   Tu nombre sea glorificado
   Por siempre.
  
   Oh milagro
   De la bondad divina!
   ¡Oh fuego! ¡Oh llama de celo, amor y alegría!
   Incluso para nuestros cuerpos terrenales, has creado todas las cosas.
   (visible)
   Todas las cosas {material sensible)
   Animales
   Vegetales,
   Minerales,
   Cuerpos celestes
   Cuerpos terrestres,
   Los cuatro elementos
   Espíritus volátiles,
   Árboles, hierbas y flores,
   Las influencias del cielo,
   Nubes, vapores, viento,
   Rocío, lluvia, granizo y nieve,
   Luz y oscuridad, noche y día
   Las estaciones del año.
   Fuentes, ríos, fuentes, océanos,
   Oro, plata y piedras preciosas.
   Maíz, vino y aceite.
   El sol, la luna y las estrellas
   Ciudades, naciones, reinos.
   Y los cuerpos de los hombres, los mayores tesoros de todos,
   Uno para el otro.
   ¿Qué, pues, Señor, has querido para nuestras
   ¡Almas que dan a nuestros cuerpos cosas tan gloriosas!
  
   El preparativo
   Mi cuerpo está muerto, mis extremidades desconocidas;
   Antes de que me diesen [sic] para
   premiar a las Estrellas vivientes, mis Ojos,
   Antes de que me mostraran mi Lengua o Mejillas,
   Antes de que supiera que Mis Manos eran mías,
   o que mis Sinews se unieron a Mis Miembros,
   Cuando Ni la Nariz, el Pie, ni el Oído,
   Hasta ahora fue visto, o sentido, o apareció;
   Estaba dentro de
   una casa que no conocía, recién vestida de piel.
   Entonces era mi Alma, mi único Todo para mí,
   un Ojo sin fin viviente,
   mucho más amplio que el Cielo
   cuyo poder, cuyo acto, cuya esencia debía ver.
   Yo era una esfera de luz interior,
   o un orbe de vista
   interminable, un día sin fin y vivo,
   un sol vital que giraba alrededor
   All Life and Sense,
   una simple inteligencia pura desnuda.
   Entonces, ni la sed ni el hambre concibieron,
   ni la necesidad aburrida,
   ni el deseo era conocido para mí;
   Sin perturbación, recibí
   las ideas justas de todas las cosas,
   y tuve la miel incluso sin las picaduras.
   Un ojo
   interno que meditaba, mirando a Quiet, mentía dentro de mí,
   y cada cosa
   me deleitaba que era su Rey celestial.
  
   Pobreza
   Como en la casa me siento
   solo y desolado,
   no hay criatura más que el fuego y yo,
   la chimenea y el taburete, levanto mi ojo
   hacia la pared,
   y en el pasillo silencioso,
   no vi nada mío,
   pero brillan algunas tazas y platos,
   La mesa y los taburetes de madera
   donde la gente solía cenar;
   Había una tela pintada, en la que se
   forjaba una historia antigua.
   Un poco entretuvo mi pensamiento,
   que la luz descubrió a través del cristal.
  
   Me preguntaba mucho al ver
   que toda mi riqueza debería estar
   confinada en una habitación tan pequeña, sin
   embargo, espero obtener más de lo que apenas supongo.
   Me dolió mucho
   que una tienda tan escasa
   fuera mi todo;
   Porque olvidé mi tranquilidad y salud,
   ni pensé en las manos o los ojos,
   ni en el alma ni en el premio del cuerpo;
   No pensé que el sol,
   ni la luna, ni las estrellas, ni las personas
   fueran mías, aunque brillaban a mi alrededor;
   Y por lo tanto, estaba bastante deshecho.
  
   Algunas cosas mayores, pensé,
   deben ser forjadas por mí,
   que hasta que mi mente ansiosa pudiera ver,
   debería lamentar mi pobreza;
   Me gustaría tener
   lo que sea que la generosidad ofreciera,
   ni podría haber
   sin amor o deidad;
   Porque no debería ser infinito
   ¿De quién fue la mano que me creó?
   Diez mil cosas ausentes
   molestaron a mi pobre y deseosa mente,
   que, hasta que ya no esté ciego,
   no me dejes ver al Rey de reyes.
  
   Su amor seguramente debe ser
   rico, infinito y libre;
   Tampoco puede ser considerado un Dios
   de gracia y poder, que no llena su morada,
   su corte sagrada, de
   tipo amable y liberal;
   Alegrías y placeres,
   muchas joyas, bienes y tesoros,
   para enriquecer a los pobres, alegrar a los desamparados,
   su palacio debe adornar,
   y me lo ha dado todo;
   Porque hasta sus obras mi riqueza se convirtió,
   Ningún amor o paz me inflamó:
   Pero ahora tengo una Deidad.

  
  
  



09 de Mayo de 2021
Compartiendo
TEJIENDO SUEÑOS
María Teresa Morfín
Maya es una niña tzotzil de los alrededores de Zinacantán, en Los Altos de Chiapas. Ella tiene catorce años, y espera la fiesta de San Lorenzo Mártir, el 14 de agosto, para casarse con José, un joven agricultor, también tzotzil, de un pueblo cercano. Maya y José se han visto de lejos, sus padres los dieron desde que ella tenía ocho años, y sólo han cruzado palabras de saludo y cortesía cuando se juntan sus familias, pero les gusta observarse a distancia.
  
   Maya admira a José, que es sencillo, trabajador y bien parecido. José mira a Maya como su niña, y se enternece cuando la ve dejar los juegos para ayudar en las labores de las mujeres. En el campo, el amor es diferente a los grandes fuegos que se encienden en las ciudades: Es un fuego tenue y constante, se va entretejiendo en los hechos de la vida cotidiana, va creciendo con los años, y fluye como un arroyito de la sierra.
  
   Mientras José, ayudado por otros hombres de su familia, construye la modesta casa de adobe y techo de tejas en que van a vivir, y fabrica unos pocos muebles, Maya ayuda a su madre en las labores de la casa, como moler el maíz en el metate, hacer las tortillas, cuidar las plantas y alimentar a los animales. Cuando ella termina prepara su ajuar, que consiste en un metate y un molcajete, una plancha de hierro, platos y cazuelas de barro y de peltre, unos vasos de vidrio que son su tesoro, y la ropa que van a utilizar en su vida cotidiana.
  
  
  
   José se viste con un sarape rojo de algodón tejido en telar, llamado pok’u’ul, sobre su pantalón y camisa de tela blanca. En su boda va a utilizar una camisa también blanca tejida a mano llamada mokiteil, y puede ser que un paño pok’ alrededor del cuello. Como calzado usa unos huaraches de suela de llanta y correas de cuero. Tiene los pies curtidos.
  
   Maya se viste con una falda obscura, bordada a mano, y con una blusa tejida a mano y bordada a máquina con motivos florales. Para cubrirse del frío utiliza una prenda en forma de rombo llamada moxibal, que también es de color rojo. De niña usaba huaraches tejidos de cuero, pero ahora todas las niñas que tienen zapatos, utilizan sandalias de hule.
  
   Desde que Maya tenía seis años, su madre comenzó a enseñarle cómo torcer y teñir los hilos y utilizar el telar de palitos, que se fija desde la cintura. Al principio hacía piezas pequeñas como paños y bolsas, pero ahora es una buena tejedora y hace lienzos para blusas, fajas y morrales que se venden en el mercado local. Cuando está tejiendo Maya mezcla los colores de los hilos con sus sueños, y de sus manos van saliendo formas bellas como grecas, flores, aves y mariposas, que habitan en las telas que produce.
  
   Ahora que va a casarse, Maya se prepara para confeccionar su huipil de boda: Almacena hilos blancos y multicolores para utilizar en el tejido, guarda plumas blancas y delicadas y pelo de los conejos del corral, y sobre todo, sueña. En las mañanas va a caminar por el campo y observa las flores, los insectos y otros animalillos, aprende sus formas y piensa mucho: imagina su vida con José, su hogar, sus nuevas tareas, sus hijos, su propia milpa, y cerca de su casa, muchas flores. Luego regresa a trabajar en su labor. Es una niña feliz.
  
*

   El tejido en telar de cintura, también llamado telar de otate, de dos barras o de palitos, es una tradición mesoamericana que se pierde en los orígenes de los pueblos prehispánicos. Se presume que la humanidad inventó la ropa tejida a mano y en telares al iniciar su vida sedentaria. Hay referencias a estas labores en los códices Nutall, Borgia, Fejérvary-Mayer y Mendocino. Es un trabajo que tradicionalmente se ha asociado a la vida de las mujeres.
  
   Este tipo de telares no sólo ha sido utilizado en Mesoamérica, sino también en muchos pueblos indios del mundo, entre los que se cuentan los países andinos. Actualmente se siguen usando en los pueblos indígenas de Puebla, Oaxaca, Guerrero, Yucatán, Michoacán y Chiapas, entre otros, y en gran parte del continente americano, especialmente en los pueblos indígenas de Centro y Sudamérica. En el México antiguo los textiles se usaban como moneda.
  
   En Mesoamérica el tejido en telar era una labor cotidiana de las mujeres de todas las clases sociales. Muchas veces adornaban sus telas con bordados, aplicaciones de conchas, plumas, pelo de animales y piedras preciosas. En todas las culturas tenían deidades especiales, patronas de las hilanderas, tejedoras y bordadoras. Cuando en el México prehispánico nacía una niña, en la ceremonia equivalente al bautizo, se les hacían sencillos rituales con los instrumentos de tejer para que se familiarizaran con ellos.
  
   Fray Bernardino de Sahagún narró en su Historia general de las cosas de la Nueva España, cómo, desde su infancia, las niñas eran enseñadas en todas las labores que iban a necesitar en su vida adulta, incluyendo el arte textil. Se consideraba un don sagrado que los dioses otorgaban a las mujeres. Las niñas comenzaban a relacionarse con el hilado desde los cinco años, y si no aprendían eran castigadas por desperdiciar el don divino.
  
  
  
   Entre los 14 y los 16 años ya debían dominar la labor, puesto que estaban listas para casarse. Hacían la ropa para la familia y colaboraban con el tributo de mantas que debía entregar cada poblado a la metrópoli. Una mujer que no tenía hijos, descuidaba sus labores o no tejía, era rechazada por su familia y la sociedad. El conocimiento del arte de tejer se transmitía de madres a hijas, y las mujeres amaban tanto sus instrumentos de tejido, que al morir las enterraban con ellos. Antiguamente era un oficio asociado con la fertilidad, que se adornaba con una xicaloliuhqui (greca escalonada), flores de cuatro pétalos, y elementos zoomorfos y antropomorfos. Las figuras no se bordan encima, sino que forman parte del propio tejido.
  
   Los arqueólogos han encontrado restos de hilo trenzado fechados en el Paleolítico Superior, y afirman que entonces se hicieron las primeras agujas de diversos materiales. Los hilos se teñían con elementos de la naturaleza como frutos, semillas y plantas. En México se ha utilizado ampliamente la tintura de cochinilla, que es un parásito de los nopales, y la tinta que produce el caracol púrpura panza, que todavía se encuentra en el Pacífico oaxaqueño.
  
   Actualmente muchas mujeres, generalmente indígenas, pertenecientes a los pueblos indios del país, dedican gran parte de su vida, después de las labores del hogar, a tejer en sus telares de cintura. Por ejemplo, las mujeres de Cuetzalan, en la Sierra Norte de Puebla, las de San Pablito Pahuatlán, también en Puebla, las amuzgas de Guerrero, mujeres de diversas etnias de Oaxaca, Jalisco y Michoacán, y también Chiapas.
  
   Ellas tejen entre cinco y ocho horas al día, y a veces se reúnen en grupos o forman cooperativas. Algunos de sus textiles son comercializados por instituciones como FONART o algunas organizaciones que tienen contacto con las comunidades. Un huipil que tiene mucho trabajo y que está hecho con materiales de la naturaleza como algodón o seda y pigmentos de origen vegetal o animal, puede costar varios miles de pesos. Es una pena ver a las personas que regatean por el precio de este tipo de prendas, que pueden llevarse meses de trabajo de las artesanas, y que son únicas en su género.
  
   El tejido es para ellas una fuente de trabajo, pero también la labor en la que expresan su creatividad, y en la que plasman sus sueños y sus pesares. Utilizan los colores matinales, la transparencia del cielo, las flores y el aire de la montaña, para construir un poema bordado en el que hilan sus risas y sus penas. Cada prenda es un regalo del alma de la tejedora, que comparte sus sentimientos siguiendo las más puras tradiciones de su cultura. Las tejedoras tardan entre cinco y nueve meses en tejer un huipil, y a veces se quejan de dolores en la cintura y en las caderas, porque tienen que hacer fuerza con los brazos y el tronco para que el tejido quede bien hecho.
  
   El tejido en telar de cintura se basa en dos grupos de hilos perpendiculares entre sí: La urdimbre es el conjunto de los hilos verticales, que definen el largo y el ancho del tejido. La trama es el conjunto de hebras que se entrecruzan horizontalmente con la urdimbre, y es en la trama en donde se da la mezcla de formas y colores que conforman la belleza de un tejido.
  
   El telar es un instrumento sencillo, formado por varias piezas de madera, unas cuerdas, y un mecapal o faja que se ajusta a la cintura de la tejedora. En cada extremo del telar, formado por la urdimbre, se atan los hilos a dos maderas o palos llamados enjulios, que soportan el tejido y definen la anchura. El extremo superior tiene una cuerda que se amarra a un árbol, a una columna, o a una alcayata en la pared. El extremo inferior se sostiene con la faja en la cintura de la tejedora, para tensarlo.
  
   Además, en la urdimbre se insertan varias varas de lizo que levantan los hilos pares y crean un “calado” entre ambos juegos de hilos donde se inserta la trama. Para el regreso del hilo se usa la vara de paso, que sube los hilos impares. El medidor es un palo delgado de madera que marca y controla el ancho del lienzo para que el tejido no se deforme. La lanzadera es un palito de madera o carrizo al que se amarra el hilo con el que se teje la trama, para lanzarlo de un lado a otro fácilmente y que no se atore. El hilo va sujeto al pedazo de madera para mantenerlo en un solo lugar y que no se enrede.
  
   La faja o mecapal es una especie de cinturón, generalmente hecho de palma tejida, gruesa en la parte de atrás y delgada en los extremos, que se ajusta a la cintura de la mujer, para que ella haga contrapeso al telar con el movimiento de su torso y de sus brazos, de modo que el tejido quede apretado y uniforme.
  
   El tejido es el paso de hilos alternados que se van tramando sobre los hilos de la urdimbre, en un ir y venir constante. En muchas zonas indígenas se usan las mismas formas de tejer. Del telar salen lienzos rectangulares de diferentes tamaños, que se ensanchan por medio de uniones o rondas. Estos lienzos se ajustan al cuerpo para cubrirlo de diferentes formas. La estructura es sencilla, pero las combinaciones de color, el entrelazamiento de los hilos, las texturas y ornamentos se conjuntan para dar versatilidad y belleza a los atuendos.
  
   Las variantes en la técnica dependen de las piezas que se van a elaborar, como cintas, fajas, morrales, quechquemitl, enredos, huipiles, rebozos, servilletas, sarapes, gabanes o cotones, entre muchos objetos. La calidad del trabajo depende de la cantidad de hilos de la urdimbre, de la selección de éstos para realizar los brocados, de la combinación de formas y colores, del alzado de los hilos para entretejer la trama y los niveles que parece tener cuando se ve de perfil. Hay muchos diseños y técnicas como el tafetán, el tejido doble, la sarga, tapicería o gasa. Todos requieren un alto nivel de destreza.
  
   Las técnicas y formas se alimentan de los sueños de las tejedoras y de la memoria de las ancianas. Las mujeres van tejiendo sus sentimientos en la trama, como si estuvieran escribiendo historias con figuras de humanos, plantas y animales.
  
   Creo que deberíamos usar y promover el trabajo de estas hermosas mujeres, que al cultivar las labores que han surgido de tradiciones milenarias, siguen avivando las luces que se desprenden de la gran hoguera que es nuestra cultura madre. Un fuego que alumbra la vida de todos nosotros. Yo gozo infinitamente de contemplar y tocar los textiles mexicanos, y uso con satisfacción y orgullo las prendas que me han llegado desde las manos maravillosas de nuestras tejedoras.
  
  
  



09 de Mayo de 2021
Cosas De Salud
ADICCIÓN AL TELÉFONO CELULAR

   ¿Qué dice la ciencia?
  
   Según expertos, la adicción al celular genera efectos de tolerancia y de abstinencia, al igual que el consumo de sustancias. De todas maneras, todavía no figura en los manuales de psiquiatría.
  
   Antes, cuando se pensaba en adicciones se vinculaba de inmediato al consumo problemático de sustancias. Sin embargo, esa idea se fue ampliando a la luz de los cambios sociales. Por eso se empezó a barajar el concepto de adicciones comportamentales. Entre ellas se incluye la adicción al celular.
   Las estadísticas son bastante contundentes en ese sentido. Según la VI Edición del Estudio sobre Adicción al Móvil en España los valores son los siguientes:
  
   • El 60 % de las personas reconocen que lo primero y lo último que hace cada día es mirar su teléfono celular.
  
   • 7,1 millones de personas se considera adicto al celular, es decir, cerca del 25% de la población entre 18 y 65 años.
  
   Síntomas de la adicción al celular
   Conocida como nomofobia (no mobile phobia por sus siglas en inglés), aún no existe consenso sobre el tema ni se encuentra incluida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V). Pero hay preocupación acerca del impacto que tiene en diferentes ámbitos de la vida.
   Incluso, se compara la adicción al celular con la adicción al juego, que sí se encuentra especificada en dicho Manual. Algunos de los síntomas que se reconocen en común son los siguientes:
  
   • Ansiedad o angustia cuando no se cuenta con el dispositivo. Este síntoma es comparado con el síndrome de abstinencia. Hasta que la persona recupera su celular siente ansiedad, enojo y nerviosismo.
  
   • Imposibilidad de controlar el uso. La persona reconoce que, aunque lo intenta, la situación la supera y no puede dejar de chequear de manera constante el celular.
  
   • Descuidar otras áreas importantes de la vida, como la salud, las relaciones sociales o los estudios.
  
   • Las personas de su entorno social le manifiestan a menudo su preocupación por el uso que hace del celular o incluso por el bajo rendimiento en otras áreas de su vida en las que antes solía irle bien.
  
   El uso nocturno del celular está difundido y hay personas que no pueden conciliar el sueño si no tienen el dispositivo cerca.
  
   ¿Qué dicen los estudios sobre la adicción al celular?
   Si bien aún se discute si se trata de una adicción comportamental o de un abuso, existen ciertas coincidencias en torno a lo que genera la abstinencia del celular.
  
   Es decir, el efecto que tienen los dispositivos se compara con el de las sustancias. El cerebro necesita chequear las redes sociales o tener el teléfono para sentirse bien. Se repiten los fenómenos de tolerancia y de abstinencia. Incluso, en algunos casos surgen mentiras y ocultamientos en torno a ese comportamiento.
  
   Especialistas alertan acerca de sus posibles efectos en el tiempo y mencionan que, si bien no está considerada en el DSM-V, podría incluirse dentro de los trastornos adictivos no relacionados con sustancias.
  
   En relación al celular, la explicación de por qué podría tratarse como una adicción tiene que ver con la respuesta que se dispara cuando la persona tiene el celular consigo: una sensación de placer y refuerzo. El inconveniente surge porque se trata de un objeto plenamente incorporado a la vida diaria, que aporta numerosas ventajas y que parece inofensivo.
  
   Posibles consecuencias de la adicción al celular
   Entre las consecuencias más importantes se encuentran las afectaciones de las áreas personal y social. Muchos pasan horas y horas scrolleando las publicaciones de las redes sociales, en lugar de responsabilizarse y cumplir con sus tareas. Por lo que, tras un tiempo, sienten una especie de vacío o agobio por todo el tiempo perdido.
  
   Por otro lado, también pueden presentarse problemas de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y comportamientos impulsivos.
   El aumento del estrés se ha señalado como una consecuencia, en especial en aquellos casos en los que se trabaja a través del celular. Las personas, sin posibilidades de desconexión.
  
   También se registran dificultades para concentrarse y focalizar en la tarea que se realiza, ya que se chequean de manera constante las notificaciones y las redes sociales.
  
   El hecho de prestar más atención al celular que a las conversaciones con la familia o con las amistades no solo resulta ofensivo, sino que limita en las interacciones; no nos permite conectar con la conversación y empieza a dejarnos fuera de la vida real.
  
   Por otro lado, tampoco deben dejarse de lado las consecuencias físicas del uso del celular:
  
   • Dolor en las articulaciones y dedos.
   • Mala postura corporal que provoca dolor de cuello y hombros.
   • Cefalea.
   • Sensación de ojos secos y vista cansada.
  
   ¿Cómo terminar con esta adicción?
   Las actividades al aire libre programadas pueden servir para dejar el celular o llevarlo en un lugar inaccesible mientras se realiza la misma.
  
   Abordar la adicción al celular no implica la cancelación total de su uso, ya que eso sería utópico. No solo tienen un fin social, sino que también se emplean para el trabajo y la educación, entre otras cosas.
  
   Sin embargo, es necesario relativizar su importancia y asignarle el lugar que tiene. Es un dispositivo que no hay que sobrevalorar, así como también es bueno fijar una cantidad de tiempo determinada de uso.
  
   También se pueden eliminar las aplicaciones del celular que son innecesarias. Otra opción es apagar el teléfono cierta cantidad de horas.
  
   Por otro lado. reservar tiempo para actividades deportivas o recreativas que no impliquen el uso del teléfono es una forma de alejarlo. Estas pueden ser visitas a parientes, correr en el parque o lo que sea de preferencia de cada uno.
  
   También se pueden llevar distintas medidas a nivel grupal, de tal manera que se fomente el cambio. Por ejemplo, una reunión familiar o de trabajo en la que ninguna de las personas lleve a la mesa el aparato. En el caso de las familias con niños y niñas menores, también se recomienda que los adultos sean modelos de uso.
  
   No se trata de impedir el uso del celular, sino de adecuarlo
   No se trata de estigmatizar el uso del teléfono celular ni mucho menos. Las facilidades que ofrece el dispositivo son innegables, conectando a miles de personas, permitiendo continuar con el trabajo, los estudios y el contacto familiar.
  
   De lo que se trata es de reeducar y adecuar su uso, de tal forma que permitamos que no interfiera con otras áreas de la vida.
  
  



09 de Mayo de 2021
Paulina Camacho Jiménez
NOTITAS
   Matar a un animal por su piel es una vergüenza enorme y que por hacer eso van a terminar un día con la especie. Y que si no cuidamos el planeta, se va a hacer un mundo gris y horrible todo contaminado, pero aún estamos a tiempo de salvarlo, todos podemos hacer grandes cosas de una pequeña manera.
  
   Lo que es importante es que abramos los ojos y nos demos cuenta que si seguimos matan animales por su piel va a terminar su especie, y que también si contaminamos el planeta esto afectará a los animales.
  
   Como a los osos polares que tienen peligro de que desaparezcan antes de 2030. Hay que cuidar el planeta porque ese es nuestro verdadero hogar y debemos empezar a cuidarlo desde ahora. Tenemos todo el tiempo del mundo pero el mejor tiempo es hoy.
  
   Itzel Guadalupe Herrera Becerril. 11 años
  
   CHISTES
   Una serpiente le pregunta a su madre:
   “Mamá, ¿somos venenosas?”
   Su madre le contesta:
   “¿Por qué quieres saber?”
   La serpiente responde:
   “Porque me mordí la lengua”.
  
   Daniela Camacho Lumbreras. 9 años
  
   CONSEJOS
   Llevar tus propias bolsas de tela reutilizables es un cambio necesario en el siglo XXI, ya que las bolsas de plástico terminan en el mar, causando la muerte de especies marinas que quedan atrapadas en ellas.
  
  
  
   Daniela Camacho Lumbreras. 9 años
  
   CURIOSIDADES DEL MUNDO
   ¿Sabías que los músculos de nuestros ojos se mueven mucho más de lo que imaginas, aproximadamente 100.000 veces al día?
  
   Matías González Navarro. 9 años
  
  
  
   HABÍA UNA VEZ
  
La princesa de fuego

   Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia. Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:
  
   - Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.
  
  
  
   El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada. Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos. Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.
  
   Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante. Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola presencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego". Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días.
  
   Matías González Navarro. 9 años
  
   JUGUEMOS A
  
  
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 12 años
  
  
  



09 de Mayo de 2021
SOPA DE FLOR DE CALABAZA

   La sopa de flor de calabaza es una comida completa, repleta de deliciosas verduras que conviven en perfecta armonía. La flor de calabaza es un ingrediente propio de la cocina mexicana.
  
   INGREDIENTES
   • 4 Jitomates saladet
   • ½ cebolla picada
   • 1 Diente de ajo
   • 2 Chiles anchos limpios, sin semillas ni rabo
   • 1 Taza de granos de elote precocido
   • 2 Cucharaditas de consomé de pollo en polvo
   • 2 Tazas de ramos de coliflor cortados en trozos pequeños
   • 5 Tazas de caldo de pollo
   • 2 Manojos de flor de calabaza sin tallos, ni pistillos, enjuagada en agua y escurrida
   • 2 Cucharaditas de Aceite
   • 1 Rama de epazote
   • 6 Tortillas cortadas en cuadritos
   • 1 Taza de Aceite
  
  
   PREPARACION
   Remojar los chiles anchos en agua hirviendo hasta que estén muy suaves. Colocar en la licuadora junto con los jitomates, las flores de calabaza y el ajo. Moler muy bien y colar.
  
   Freír la tortilla en cuadritos hasta que quede dorada. Reservar.
  
   En una olla caliente, poner dos cucharadas de aceite y freír la cebolla hasta que esté transparente, cuando esto suceda, agregar los granos de elote y las coliflores.
  
   Verter el jitomate molido sazonar con el consomé de pollo en polvo, cocinar hasta que tome un color oscuro y espese, añadir el caldo de pollo, dejar que hierva y añadir la rama de epazote.
  
   Servir caliente y añadir la tortilla en cuadritos. ¡Buen Provecho!