Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    12 de Agosto de 2020
09 de Agosto de 2020
Lecturas De Verano
‘EL DRAMA DEL HUMANISMO ATEO’
Zenit
Libro de Henri de Lubac
  
   (zenit – 31 julio 2020) El filósofo y teólogo francés Henri de Lubac recoge en el libro los principales retratos del humanismo ateo que no solo niega a Dios (ateísmo), sino que además lucha furiosamente contra toda creencia religiosa (antiteísmo), con el objetivo de instaurar al soberbio superhombre.
  
   El drama del humanismo ateo (Encuentro), del filósofo y teólogo francés Henri de Lubac (1986 – 1991), ahonda en la raíz no solo del terremoto que actualmente padecemos en lo económico, político y social, sino también de la situación que Lubac intuyó en 1944: el origen de “la gran crisis de los tiempos modernos, en la cual estamos inmersos actualmente, y que se manifiesta, en su aspecto externo, en forma de desórdenes que engendran crímenes colectivos y se traducen en fuego, ruinas y sangre” se encuentra en la desconstrucción humana a causa del nihilismo que, acunado en el siglo XVIII por la dicotomía kantiana de lo transcendente y lo inmanente, el avance del utilitarismo y otras doctrinas, se materializó principalmente durante en el siglo XIX por medio de los antiteístas Ludwig Feuerbach (1804 – 1872), Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) y Auguste Comte (1798 – 1857).
  
   Estos son los principales retratos del humanismo ateo que no solo niega a Dios (ateísmo) sino que además lucha furiosamente contra toda creencia religiosa (antiteísmo), con el objetivo de instaurar al soberbio superhombre. Este precedente y novedoso ser es el mismo que tanta sangre derramó durante el siglo pasado y cuya náusea existencial sigue palpitando en el hombre del siglo XXI. Como bien afirma Valentí Puig, autor del prólogo, actualmente “la crisis antropológica es de una envergadura inusitada y, cuarenta años más tarde, podemos decir que todo ha ido a peor”.
  
   Si ya no hay guerras mundiales, civiles ni totalitarismos en lo que conceptualmente denominamos Occidente, ¿cómo es posible que la depresión sea una enfermedad en los países desarrollados después del logro de la democracia, el progreso médico o la consecución del tan ansiado bienestar socioeconómico? ¿Por qué el hombre occidental se siente tan hastiado, solo, desarraigado y depresivo? ¿Cuál es la razón de este desencanto que tan genialmente refleja el poeta y novelista francés Michel Houellebecq en sus obras? Para comprender las causas de este triste diagnóstico contemporáneo, Lubac analiza con una brillante, sobria y apasionada pluma el pensamiento de los tres filósofos precedentes con el fin de explicar la repercusión de sus ideas en la sociedad.
  
   El libro, dividido en tres partes, comienza examinando a Feuerbach, Marx y Nietzsche. Prosigue con el humanismo positivista (Comte) y concluye con el escritor ruso Fiódor Dostoievski (1821 – 1881). Con respecto a los primeros, el teólogo explica primeramente a Feuerbach y sus intentos por liquidar psicológicamente lo que él denominaba la ilusión religiosa. A continuación, analiza las repercusiones de su pensamiento en Engels, Bakunin y Marx para demostrar cómo el pensamiento feuerbachiano se injertó ideológicamente en la masa social.
  
   Con respecto a Nietzsche, el autor dedica un amplio y detallado estudio a su conocido y categórico pronunciamiento sobre la muerte de Dios. Lubac, a través de un apasionante análisis de sus obras, descubre la profunda e interesante observación del filósofo alemán sobre la realidad social en la que vive, y su fervoroso odio contra toda manifestación religiosa con el fin de imponer a su soberbio Prometeo: “desde que no hay Dios –afirma Nietzsche–, la soledad se ha hecho intolerable; es preciso que el hombre superior ponga manos a la obra”. Este hombre superior es el que más tarde calaría en las ideologías totalitarias del siglo XX; un frustrado superhombre que inocularía su angustia existencial en las futuras generaciones; en la actual sociedad hipermoderna. Tras este análisis, Lubac prosigue estudiando la ruptura nietzscheana con la tradición filosófica, las repercusiones en el pensamiento occidental y la profundización de la existencia junto al filósofo danés Soren Kierkegaard.
  
   Por lo que se refiere a la segunda parte, el autor nos descubre al padre de la sociología y del positivismo: el filósofo francés Auguste Comte. A diferencia de los autores precedentes que emplean su literatura para destruir a Dios y al primigenio homo religiosus, Comte se esfuerza principalmente en la organización de la humanidad escindiendo la religión de la teología. Este es su punto de partida. Es decir, aunque no la rechaza, al rebajar la religión a un simple sentimiento, elimina todo vestigio de transcendencia y reduce el conocimiento humano a un mero objeto de estudio de la sociología. Esta reducción del conocimiento y la cosificación del hombre, que Comte desarrolla en la ley de los tres estadios de su obra Curso de filosofía positiva, es para Lubac un craso error.
  
   De este modo dedica toda la segunda parte del volumen a desarrollar el positivismo comtiano y a argumentar sus incongruencias. Asimismo, el teólogo deja entrever cómo esta corriente, sin ser la más guerrera contra Dios como sus predecesoras, es la que más se ha infiltrado sibilinamente, a través de su física social, en el latido de nuestra sociedad. Por ejemplo el planteamiento de Comte de fundar una pseudorreligión que sustituyera el culto de Dios por el de la Humanidad (por medio de un calendario nuevo o, entre otras medidas, la celebración de fiestas a importantes personajes de la historia como Abraham, Lao-Tse, Mahoma, Beethoven, Prometeo, Cervantes, etc. –paradójicamente, su almanaque no incluye a Jesucristo pero sí a san Pablo o a santa Teresa de Jesús–); recuerda a la actual corriente espiritual New Age o a las ideas políticas de algunas almas bellas hegelianas de nuestro país. Estas son algunas de las interesantes razones por el cual Lubac dedica un amplio capítulo a este autor.
  
   Finalmente, esta magnífica obra que recomiendo encarecidamente concluye analizando el iluminador pensamiento del ilustre escritor ruso Fiódor Dostoievski ante el drama del humanismo ateo. Como decía unos párrafos atrás, la crítica del mundo moderno que tan genialmente realiza Nietzsche es muy parecida a la expresada por Dostoievski en sus obras, como de igual modo describe en sus libros el filósofo francés Charles Péguy. Si bien, en lo que difieren estos dos autores con respecto al filósofo alemán es, entre otras cosas, en la negación categórica de Nietzsche sobre Dios y su ruptura con el pasado filosófico. Esta quiebra es el problema nietzscheano, a diferencia del pensamiento del escritor ruso y del filósofo francés cuyos mensajes de esperanza hacia un tiempo nuevo se apoyan en el milenario humanismo grecorromano y cristiano: ambos urgen recuperar su esencia, incluso en la aburguesada Iglesia.
  
   El resultado es que el hombre renovado de Dostoievski y de Péguy, a diferencia del nietzscheano, no se siente hastiado ni angustiado; todo lo contrario, está alegre y esperanzado a pesar de la zozobra que le rodea: “mientras Nietzsche –afirma Lubac– se siente cada vez más arrastrado a maldecir la Cruz de Cristo para encadenarnos al carro titubeante de su Dionisos, Péguy señala en Jesús al que recoge todo lo trágico antiguo para transfigurarlo en la ardiente caridad”.
  
   De igual modo ocurre con los personajes de Dostoievski, espejos de su alma. Unos retratos que Lubac analiza en tres geniales capítulos apoyándose en la obra del autor (“comparación con Nietzsche”, “la quiebra del ateísmo” y “la experiencia de la eternidad”). Un proceso vital el de sus personajes, las voces de su alma, que reflejan los problemas de su tiempo a la deriva del nihilismo, la búsqueda incesante de Dios del hombre en camino y el amoroso, alegre e íntimo Encuentro del hombre con la Eternidad.
  
   Esto mismo, aunque fugazmente, es lo que percibió Nietzsche al descubrir causalmente en una librería de Niza, en 1887, la obra El espíritu subterráneo de Dostoievski: “me causó una alegría extraordinaria”. Y al año siguiente, curiosamente, al contestar una carta del crítico literario danés Georges Brandés que le advertía de la religión cristiana profesada por el escritor ruso, Nietzsche asegura: “le he concedido un reconocimiento extraño, aunque esto vaya en contra de mis más profundos instintos. Sucede lo mismo con Pascal”. Aunque su entusiasmo fuera rápidamente repudiado, este primigenio y sincero atisbo de admiración y alegría de Nietzsche, ante la esencia del mensaje cristiano subyacente en la obra dostoievskiana, es paradigma del esperanzador Encuentro con aquella verdad que también anunció el escritor ruso: “La belleza salvará al mundo.” Que así sea.
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   FICHA TÉCNICA:
   El drama del humanismo ateo.
   Henri de Lubac.
   Encuentro.
   360 páginas.
  



09 de Agosto de 2020
TARIACURI
Everildo González Alvarez
Tariácuari es considerado el fundador del imperio tarasco, el cual se desarrolló durante el Período Posclásico mesoamericano. Los límites del imperio se extendieron en la zona noroeste de Mesoamérica, territorio que ocupa actualmente el estado mexicano de Michoacán.
  
   El territorio que ocupara el Imperio tarasco estaba habitado por distintos pueblos que hablaban diversas lenguas desde el pirinda-matlatzinca, otomí, mazahua y el purhé Durante el siglo XIII nuevos grupos de cazadores y recolectores migraron hacia la zona del lago de Pátzcuaro. Entre esos grupos se encontraba el clan de los uacúsecha-en el municipio de Zacapu, y en donde hace 700 años se asentó la cultura uacusecha, grupo considerado como el precursor que dio origen al desarrollo del reino tarasco……. quienes eran comandados por Hireti-ticátame y procedían de Naranxan en las cercanías de Zacapu. El sucesor de Hireti-ticátame fue su hijo Zicuirancha, quien trasladó al clan a la zona que ocupa actualmente Santa Fe de la Laguna, en el lugar se relacionó con los pescadores de Xarácuaro
  
   Los purepechas se autonombraban como uacusechas que significa “los del linaje del águila” y los españoles los nombraron “Tarascos” que se aplicaba para señalar al yerno o al suegro, esto debido a que los mercenarios españoles y sus aliados indígenas raptaron y violaron a las hijas de los nobles purépechas por tal razón los llamaban Tarascos a manera de burla.
  
   El mayor personaje en la historia de los P'urhépecha es el rey Tariácuri ----sacerdote del viento---- nacido en el siglo XIV. Durante el reinado de éste, el pueblo P'urhépecha se consolidó como un poderoso imperio cuya influencia se expandió enormemente lo largo de Mesoamérica. Al final de su vida, Tariácuri dividió administrativamente su imperio en tres reinos, uno resguardado por su hijo Hiquíngare y los otros por sus dos sobrinos Hirípan y Tangaxoán I. Posteriormente Axayácatl, emperador de los mexicas atacó el imperio purépecha, lo que conllevó a que se unieran los tres reinos hasta entonces divididos, en uno solo, con Tangaxoán I como rey canzonzi que logró expulsar finalmente a los mexicas del territorio purépecha.
  
   Tariácuri nació en el siglo XVI, su madre fue una isleña de Janitzio y su padre fue Pauácume quien era un axamiecha, es decir un «enviador» o sacerdote sacrificador. Pero éste murió cuando Tariácuri era muy pequeño, por lo que estuvo al cuidado de tres sacerdotes cuyos nombres eran Chupítani, Nuriuan y Tacaqua. Por tal motivo, Tariácuri fue educado desde pequeño para ser curití o sacerdote al servicio del dios del fuego Curicaueri.
  
   Siendo aún joven, Tariácuri se enfrentó a varios pueblos que lo derrotaron y obligaron a abandonar Pátzcuaro. Se refugió en las montañas en Hoata-Pexo para huir muy pronto a Upapohuato. Se relacionó con Zurumban quien era el señor de Tariaran, éste lo envió a un bosque desde el cual realizó incursiones a Tierra Caliente. Paralelamente los uacúsecha intentaban retomar la posesión de Pátzcuaro, fue entonces cuando Tariácuri aprovechó el momento y guio a su pueblo para conseguir el anhelado objetivo.
  
   Tras la reconquista de Pátzcuaro, Tariácuri planeó extender su dominio y cuando lo logró, decidió dividir su territorio. A su hijo Hiquingare le otorgó Pátzcuaro, a su sobrino Hiripan le asignó Ihuatzio, y a su sobrino Tangaxoan le correspondió Tzintzuntzan. Dichas localidades fueron las cabeceras del imperio purhépecha. Tariácuri murió en el siglo xv.
  
   Tariácuri, mientras unos autores dicen que fue hijo del rey Pauápame, otros afirman que lo fue de Curátame; la madre fue Patzimba, hija de un pescador de la isla de Jarácuaro llamado Curiparaxan. Su historia es trascendental para las culturas de los pueblos originarios de Michoacán.
  
   Además de dirigir los arreglos en los templos (algunos traducen su nombre como "Decorador") fue un guerrero audaz y un estratega militar. Estableció en Pátzcuaro, su primer centro teocrático-militar, declaró la guerra a sus enemigos más cercanos, con el fin de sentar las bases para una posterior expansión, logrando poner cerco al entonces ya rival Señorío de Jarácuaro.
  
   Tuvo un hijo de su primer matrimonio llamado Turátame, quien alentado por su madre intentó matarle. Ante estos hechos, Tariácuri buscó a sus sobrinos Hiripan -hijo de su primo Zetaco- y Tanganxoán -hijo de Aramen-; quienes darían muerte al mal hijo de su tío. Lo acompañarían hasta su muerte y serían personajes claves para la expansión del Señorío. Entre los varios hijos del segundo matrimonio estuvo Hiquingare, que posteriormente lo sucedería.
  
   Tras sentar las bases para unificar el Estado, Tariácuri se dedicó a instruir a su hijo Hiquingare y a sus sobrinos Hiripan y Tanganxoán en los asuntos de guerra y gobierno. Amplió su imperio y trabajó con inteligencia para darle unidad. Fomentó las artes y las ciencias y aplicó las leyes con certeza y equidad. En perspectiva histórica, Tariácuri es el fundador del Señorío Purépecha, con su ayuda, los Señores Hiquingare, Hiripan y Tanganxoán conquistaron los Señoríos de la región.
  
   Tariácuri preparó el camino para sus herederos: unificó a los pueblos del centro de Michoacán fundando la Triple Alianza con los Señoríos de Tzintzuntzan, Pátzcuaro e Ihuatzio respectivamente dirigidos por Tanganxoán, Hiripan e Hiquingare.
  



09 de Agosto de 2020
ATOLE NEGRO (CHAQUETA)

  
   12 tazas
  
   Típico de:
   Región Purépecha de Michoacán (Uruapan y Zamora)
  
   Ingredientes
   2.5 litros de agua
   1/2 kilogramo de maíz de color
   100 gramos de cáscara de cacao tostado
   250 gramos de azúcar
   2 rajas de canela grandes
  
   Elaboración
   En dos litros de agua se hierve el maíz durante 20 minutos. Se escurre, se muele y se deja secar para producir 250 gramos de harina. En medio litro de agua fría se disuelve la harina. Se ponen a calentar 2 litros de agua con el azúcar y la canela, cuando llega a punto de ebullición se cuela la harina sobre el agua caliente, moviéndola constantemente durante 15 minutos para evitar grumos. Se muele la cáscara de cacao finamente y se tamiza sobre el agua caliente, dejándola hervir de 10 a 15 minutos. Se acostumbra tomar con tamales o pozole.
  
   Sugerencias
   Se sugiere acompañar con pan o corundas. Se toma por la mañana.
   Fuente: Michoacán a la mesa (El Colegio de Michoacán)
  



09 de Agosto de 2020
Cosas De Salud
ALMENDRAS, NUECES O AVELLANAS, ¿CUÁL ES MEJOR PARA LA SALUD?

  
   Tanto si los consumes a diario como si te gustaría empezar a hacerlo, es interesante conocer los beneficios de los frutos secos. Hoy hablamos de las almendras, las nueces y las avellanas.
  
   ¿Es mejor veranear en el mar o en la montaña? Para moverse por la ciudad: ¿bicicleta o patinete? Para despertarse: ¿un té o un café? Almendras, nueces o avellanas: ¿cuál es la mejor para la salud?
  
   A la hora de elegir unos frutos secos, mucha gente se pregunta cuál es más aconsejable o tiene más efectos positivos en el organismo. ¿Presentan diferencias nutritivas significantes entre ellos? ¿Cuál es más conveniente?
  
   Aunque de forma general se puede decir que tienen una composición y propiedades parecidas, cada uno destaca por algún componente o actividad concreta. Y en algunas ocasiones, puede ser mejor elegir unos u otros. En este artículo presentamos los puntos fuertes de las almendras, las nueces y las avellanas.
  
   Las propiedades de los frutos secos
   Existe un interés creciente en el efecto que tiene este alimento en la salud de las personas y la capacidad de prevención de algunas enfermedades crónicas. También son cada vez son más los expertos que aconsejan su consumo diario. Por esto, han sido incluidos en las recomendaciones dietéticas de algunos países.
   Los frutos secos presentan una buena cantidad de minerales, fibra, grasas saludables, proteínas y otros fitonutrientes. Gracias a ellos, se han estudiado beneficios en la salud cardiovascular, en la prevención de enfermedades crónicas e, incluso, en la reducción de la mortalidad general.
  
   Además, se puede decir que las ventajas de introducirlos en la dieta superan los posibles riesgos. Por norma general, parece ser que las personas que comen frutos secos a diario tienen unos hábitos de vida más saludables.
  
   Los frutos secos tienen propiedades varias que los hacen aptos para incluir en dietas saludables.
  
   Los efectos positivos de las almendras
   Este fruto seco tiene una repercusión favorable probada para nuestro organismo, tanto si se consume en pequeñas cantidades como en porciones más grandes. Y aunque tiene una densidad calórica importante, los estudios no muestran aumento de peso con raciones más elevadas.
  
   Uno de los beneficios del consumo de almendras es para aquellas personas que padecen diabetes tipo 2 o están en riesgo de desarrollarla. Estas reducen la absorción de la glucosa después de comer y tienen un efecto saciante.
  
   La acción de las almendras, en este caso, es más fuerte si se comen como un snack a media mañana o durante la tarde. Además, otros estudios han comprobado que ingeridas como refrigerio reducen el hambre y las ganas de comer, así como no repercuten en una mayor ingesta de energía total.
  
   Por otro lado, conviene introducirlas en la dieta cuando se está en edad de crecimiento, durante la menopausia o si se sufren problemas con el desarrollo de los huesos. Por ejemplo, en personas en riesgo de osteoporosis.
  
   Aunque no se conocen muy bien los mecanismos, se ha observado que el consumo de este fruto seco aumenta la densidad mineral ósea. Muchos de los nutrientes necesarios para construir y mantener unos huesos sanos están presentes en las almendras, destacando el calcio, el magnesio, el zinc, el cobre y el manganeso.
  
  
  
   Las particularidades de las nueces
   Este fruto, cuya forma nos recuerda a la del cerebro, es quizás uno de los más consumidos y conocidos en el mundo. Esto es en parte gracias a su aporte equilibrado de ácidos grasos omega 3 y 6 y al hecho de ser una de las fuentes vegetales de ácido alfa-linolénico en dietas veganas.
  
   Uno de sus efectos más destacados es la protección de la salud del corazón. Según los resultados de un artículo científico publicado en The Journal of Nutrition, las nueces disminuyen el colesterol sanguíneo y la presión arterial. Estos son dos de los factores de riesgo para padecer una enfermedad cardiovascular.
  
   Pero no acaban aquí los beneficios de las nueces en la protección de este órgano, pues además tienen un efecto antioxidante y antiinflamatorio que mejora el estado de las paredes arteriales. Esta función es buena también para el cerebro y el desarrollo cognitivo.
  
   Estudios sugieren que completar la dieta con nueces puede mejorar la cognición y prevenir o reducir el avance de algunas enfermedades degenerativas. Por ejemplo, defectos cognitivos leves o el mal de Alzheimer.
  
   Las propiedades de las avellanas
  
   Las avellanas son un fruto seco con capacidad antiinflamatoria y antioxidante.
  
   Para concluir la deliberación entre almendras, nueces o avellanas y cuál es mejor para la salud, toca hablar de las últimas. Este pequeño fruto seco es muy apreciado y consumido en los países de la cuenca del Mediterráneo.
  
   Uno de sus principales puntos fuertes es la presencia de antioxidantes en su composición. Y esta es una de las primeras propiedades a destacar. Estos compuestos protegen las células del daño oxidativo, que a largo plazo puede ser el causante de problemas como envejecimiento prematuro, cáncer o daño cardiovascular.
  
   También es valorada su capacidad antiinflamatoria, cuyos efectos se comprobaron en pruebas clínicas que, además, certificaron que no se obtenía peso adicional. Esto es un punto a favor de las avellanas y de todos los frutos secos en general: al contrario de lo que se suele pensar y, pese a sus calorías y aporte de grasas, son un alimento que no tiene efectos negativos en el sobrepeso.
  
   Almendras, nueces o avellanas, ¿cuál es mejor para la salud?
   Una vez hemos visto las propiedades de estos tres tipos de frutos secos, se puede decir que no existe una puntuación que las clasifique como mejores o peores. Como se ha comentado, incluir frutos secos en la dieta es beneficioso en general y una práctica dietética positiva.
  
   Ya sean almendras, nueces o avellanas, pero también cacahuetes, pistachos, nueces del Brasil o piñones. Aunque destacan en alguna característica concreta cada una, se puede decir que todos contribuyen a mejorar y prevenir problemas como la obesidad, la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
  
  



09 de Agosto de 2020
Compartiendo
EL JEFE ARNOLD
María Teresa Morfín

  
   El jefe Arnold nació a la manera de los indios mayos, a la sombra de un mezquite. Su madre, mujer india perteneciente a esta etnia, agarrada del árbol, hizo todo el trabajo para traer a su hijo al mundo. Al año siguiente su esposo, un ingeniero suizo, convenció a la señora para que tuviera a su segundo hijo en un hospital de blancos. Unos días más tarde, los indios mayos desaparecieron a la madre de Alfonso por haber faltado a sus usos y costumbres, y los niños Arnold no la volvieron a ver. Fueron criados por una tía que les regaló toda su vida y su cariño.
  
   Así narraba Alfonso Arnold sus historias, llenándonos la mente de alegría y de nostalgia. Era maravilloso escucharlo hablando de su niñez en Cosalá, Sinaloa, y de su adolescencia en la ciudad de México en el Colegio Williams. Además de su excelente educación, Alfonso fue un hombre rebelde que podía pasar de la ira total a la más exquisita ternura en cuestión de segundos.
  
  
  
   Alfonso era un hombre muy especial: Tenía lo mejor y lo más difícil de dos razas. Además de su gran inteligencia y habilidades prácticas, era un espíritu indomable que defendía como nadie su libertad. Contaba que en el colegio era buen estudiante, cosa que podía verse en su bella escritura, pero que nunca estuvo cómodo en ese ambiente tan estricto. Entonces él sacaba toda su agresividad y su energía jugando futbol americano con tanto brío que se ganó el apodo de Carne Cruda.
  
   En un fin de semana durante la preparatoria, Alfonso y su hermano Reginaldo se fueron a Acapulco con otros amigos y encontraron una nueva vida: No regresaron a la Ciudad de México, y decidieron establecerse en el puerto. Allí aprendieron a bucear y se transformaron en los grandes pioneros del buceo mexicano. Más adelante se les unió nuestro querido Ramón Bravo, que en ese tiempo era periodista.
  
   Alfonso y Reginaldo se hicieron fuertes trabajadores del buceo practicando cortes y soldaduras en el Río de la Plata, un buque que se hundió en la Bahía de Acapulco en 1943. Alfonso era muy hábil en lo mecánico, pero además tenía una capacidad de liderazgo fuera de serie, que lo llevó a ser jefe de buzos en el CEDAM durante varios años de exploraciones subacuáticas en todos nuestros mares, particularmente en el Caribe y en la selva de la Península de Yucatán. Allí encontraron y trabajaron muchos pecios antiguos, barcos hundidos por las tormentas o en las batallas, cenotes con restos mayas y más antiguos, y rescataron para el INAH y para el señor Pablo Bush, presidente del CEDAM, infinidad de piezas arqueológicas prehispánicas y de tiempos de la Conquista y la Colonia. Algunos de estos tesoros se exhiben en el Museo del CEDAM en Puerto Aventuras.
  
   Alfonso también contaba cómo trabajaban en el tiempo en que se hizo el dragado y el buceo en el Cenote Azul de Chichén Itzá. Narraba que buceaban con escafandra en el fondo del cenote bajo una capa de fango de 9 metros, es decir, sin la menor visibilidad. Un día, buscando en el lodo, se encontró una pieza excepcional: un cuchillo de jade incrustado en oro. Entonces, sin pensarlo mucho, guardó su hallazgo en su bota para pasar la inspección de rutina. Poco después, con el tesoro en la bolsa, fue a hablar con su jefe, don Pablo Bush.
  
   Don Pablo lo recibió, sorprendido, y cuando Alfonso dijo -¿Qué podría darme si le entrego algo que me encontré?- aceptó comprar una cerveza para cada uno de los muchachos del equipo. Cabe decir que cuando trabajaban en el CEDAM, los buzos tenían prohibido beber alcohol, asunto que ellos resolvían con un alambique clandestino en el que destilaban cáscaras de naranja. Alfonso entregó el cuchillo y los buzos disfrutaron sus cervezas. Entonces se dispusieron a acudir al puesto en el que el INAH estaba exhibiendo las piezas rescatadas en el cenote.
  
   Alfonso se paseó por todas las mesas buscando su cuchillo, y no lo encontró. Fue a reclamarle al representante del INAH, y él le contestó con una pregunta sarcástica… -¿Y dónde te imaginas que esté?
  
   Decepcionado, al comprobar que su cuchillo había desaparecido quién sabe con cuántas piezas más, Alfonso tomó una decisión con todos sus buzos, y renunciaron en grupo al CEDAM. Así terminó una era de exploraciones submarinas que dieron mucha experiencia a Alfonso y a sus buzos, y mucho dinero al señor Bush.
  
   El Jefe era un pionero muy especial, con capacidades físicas e intelectuales espectaculares, por lo que fue contratado por la NASA para trabajar con los astronautas, para ayudarlos a adaptarse en las cámaras de ingravidez. También trabajó como jefe de buzos del capitán Jacques Yves Cousteau durante varios años, hasta que los hijos mayores del capitán y Alfonso murieron en situaciones desgarradoras, y los dos padres se separaron para vivir cada uno con su dolor.
  
   Pero probablemente la obra más famosa de Alfonso fue la Escuela de Buceo Hermanos Arnold, una de las tiendas más antiguas y mejor puestas de Acapulco, por donde pasaron infinidad de buzos mexicanos y extranjeros para disfrutar de las aguas de Acapulco. La tienda estaba en una roca ganada al mar, junto a “La Cueva”, la casa que excavó Alfonso bajo la Avenida Costera, y en la que pasó muchos años de su vida, hasta el final.
  
  
   Para mí Alfonso fue un maestro en la vida, un gran amigo y un hermano mayor. Lo conocí en 1983 en la Heroica Escuela Naval Militar de Antón Lizardo, Veracruz, durante el curso de entrenamiento de instructores que tomé para homologarme como instructora de buceo de la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas. Fue un honor y un gran impacto ser evaluada por los instructores más famosos del país, y además de sentirme honrada de conocer de cerca a personajes como el ingeniero Humberto Alessandrini, el licenciado Edwin Corona Cepeda, y mi querido Élfego Ruiz, el primer instructor NAUI que hubo en México, quedé impactada y fascinada de conocer al famoso Yaqui, que me condecoró con una concha marina por haber sacado una langosta con las manos para darles de comer.
  
   Cuando conocí a Alfonso se dio entre nosotros una amistad profunda, de gran respeto a nuestras vidas profesionales. Tuve muchas oportunidades de convivir con él, y disfruté infinitamente de su plática sentados en el muelle de la tienda. Era fascinante oírlo hablar con su lenguaje más que florido, gesticulando y haciendo memoria de gentes y espacios. Siempre soñé con la posibilidad de pasar el fin de mi vida en un espacio maravilloso como la cueva, a la orilla del mal llamado Pacífico, con sus puertas y ventanas sin vidrios para dar paso libre a los vientos y al mar.
  
   Recuerdo que en 1984 acepté una invitación de la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena para presentarla con Alfonso, a quien ella veía como un tremendo saqueador de los mares. Curiosamente, desde el primer momento se encantaron mutuamente, y en ese mismo año Pilar nos invitó a una expedición de arqueología subacuática en la Bahía de Mujeres, frente a Cancún. Allí asistimos con la pareja de Alfonso y un par de viejos amigos.
  
   Una de las acciones que más me admiraron de Alfonso fue su trabajo en la búsqueda de un pecio del siglo XVI en la Bahía de Mujeres. Los arqueólogos del INAH y de Ships of Discovery sabían de aquella nave y llevaban tiempo buscándola para hacer su investigación. Entonces Alfonso les dijo que él había trabajado en ese pecio hacía 25 años, y que lo podía encontrar muy fácilmente. Pilar ordenó que se trajera un trineo de madera para búsqueda subacuática y se lo dieron a Alfonso, que lo armó para ser remolcado por una lancha. Así comenzó a buscar en líneas paralelas, con aletas, visor y snorkel, y de repente se soltó, dio un grito, y desapareció en el agua.
   Un minuto después reapareció en la superficie, levantando en el aire una piedra redonda. Inmediatamente regresó la embarcación y marcaron el sitio.
  
   Después de 25 años de haber buceado allí, con su sagacidad a toda prueba y su vista de águila, Alfonso localizó con una piedra bola todo un naufragio cubierto de corales y algas. Sucede que los barcos de ese tiempo cargaban en el fondo del casco piedras de río para bajar la línea de flotación, y todo lo que quedaba de ese barco era el montón de lastre cubierto de malezas. Era realmente extraño ver piedras de río en medio de un arrecife de coral. Para mí fue extraordinario ver la capacidad de percibir el contraste que tenía Alfonso, para distinguir un canto rodado a más de 10 metros de profundidad, pasando al vuelo.
  
   Con el paso de los años Alfonso se fue volviendo solitario. Llevaba una vida muy austera en su cueva, con un par de recámaras, un baño y una cocina mínima… además de todo el Pacífico a sus pies. Tuve oportunidad de visitarlo muchas veces, y se llenaba de alegría cuando llegaba sola o acompañada de antiguos alumnos suyos que querían abrazarlo. Pasaba los días leyendo, ordenando sus cuentas o contemplando el mar.
  
  
  
   No fue fácil su final, ya que, a pesar de que su hijo Alejandro intentó llevarlo a un departamento en tierra firme para darle una mejor atención, él se empeñó en quedarse solo en la cueva, y le costaba trabajo moverse por las secuelas de una enfermedad por descompresión antigua, que le redujo la movilidad de las piernas. Sin embargo, siempre mantuvo su pacto con el mar, como si esperara algo, como en un sueño que me contó, en el que sus amigos muertos llegaban por él en una embarcación.
  
   El recuerdo de Alfonso sigue viviendo en muchos de nosotros, cada vez que pensamos en alguien grande, cada vez que pasamos por la cueva, o si buceamos en las cercanías de La Virgen, imagen que él implantó en el mar junto con otros buzos devotos de Acapulco, y que cuidaba y mantenía como si fuera su añorada madre. Actualmente Alfonso está en mi trabajo y en mi pensamiento, y lo recuerdo mucho. Sólo me queda decirle, Alfonso: Gracias, siempre. Tenemos una cita en mi final.
  
  



09 de Agosto de 2020
Poemas De Hoy Y De Ayer
ALEJANDRO AVILÉS I
1915-2005
  
   Nacido en Guasave, Sin., en su juventud fue maestro en su natal Sinaloa, posteriormente vivió en la Cd. De México: Luego adoptó como patria chica a Morelia. La dignidad define su persona, la luminosidad, la ternura, la emoción son distintivas de sus poemas. Lo subjetivo, lo personal da calidad al cuerpo de cada uno de sus poemas, pero lo individual en ellos desaparece con frecuencia ante lo social, lo particular ante lo universal. En 1994, el Club Primera Plana publicó Obra poética, y en 2000 apareció En torno a claros días dentro de la colección “YA LEISSSTE?, en los que encontramos lo mejor de su poesía.
  
  
  
La vida de los seres
   La vida de los seres,
   sus estaciones y su edad se miden
   por la velocidad con que caminan.
   Esto enseñan los físicos, y añaden
   que se construye el tiempo
   en órbitas de luz, en años puros
   trazados en el cielo.
  
   Pero yo digo que la luz no sabe
   la sombra que proyecta sobre el mundo,
   y que la vida en el dolor ahonda
   y crece como el sueño que la lleva
   a condenarse en siglos de amargura.
  
   Yo digo que la vida es un planeta extraño
   que no se sabe cuál sistema herido
   de muerte en el instante de nacer.
   Y que al trazar sus órbitas
   enciende soles y galaxias ávidas
   que no saben de sí y enloquecidas
   giran en torno de un amor sin años,
   sin años y sin días:
   sólo una noche larga y sin medida.
  
   Esto digo y el cielo se detiene
   sobre la tierra y aprende su sonrisa
   cuajada de perdón y de silencio.
  
   *
   La vida de los seres
   está pendiente de la enjuta rama
   donde brota la alquimia de lo verde.
  
   La tierra en el dolor de su silencio
   se despierta a la vida en una hoja,
   un verdecido, peciolado sueño.
  
   No hay nada más allá, tierra escogida,
   que la memoria de la luz que enciende
   su verde llama en nervadura viva.
   *
   No, no quiero morir. Por eso escribo.
   Mas escribir es navegar muriendo,
   es trazar en las aguas oscuras
   matrículas del viento.
  
   Escribir de la vida en una hoja
   es levantar montículos de arena
   sobre la móvil cimbra de la playa
   que abaten las mareas.
  
   Escribir de los seres es borrar
   en cada tramo el trepidante signo
   y olvidar que la noche nos congrega
   al borde del abismo.
   *
   El aura de los seres va diciendo,
   entre el asombro y el dolor, la vida.
   Aún más grande que el ser, la nada en torno
   musita sus corrientes.
  
   Y hay una escalinata misteriosa
   donde el amor desliza su locura,
   una señal que baja por el río
   a morir sin remedio en las salobres
   resacas de la noche.
  
   Porque la vida en el dolor se ahonda
   y remonta su curso hasta la fuente
   que llora allá en la cumbre
   donde la nieve escribe sus memorias.
   Que llora allá porque esperar es vano
   y es necesario descender al valle
   para poblar de árboles la orilla.
  
   Porque la vida, sombra sin fronteras,
   crece en la arena como el sordo río
   que no supo de dónde ni hacia dónde
   manaba su corriente.
  
   Porque la vida en el dolor se ahonda
   y recuerda y anhela, y se refleja
   como el rostro del mar bañado en lágrimas
   que bajan desde todos
   los continentes de la luz y el llanto.
  
   Porque la vid es un planeta extraño
   que surge de las ondas como el sueño
   manando de sí mismo, y vuelve el sueño
   del ser y se da cuenta de que sueña.
  
   Y al darse cuenta sufre
   porque saber es padecer sin término
   el amor que no pudo ser ya nunca
   y espera en las orillas como un muerto
   que nadie viene a sepultar.
   *
   Hay la embriaguez en donde muerte y vida
   oscilan en el cuerpo, se confunden,
   se inscriben en un péndulo
   de soledad donde la luz naufraga
   entre las ondas de su misma sangre.
  
   La inteligencia como luz tardía
   sobre las aguas lleva su dolor
   y es humilde su duelo al aire oscuro.
   No sabe a dónde ir, pero la noche
   discurre en cauce vivos como el agua
   y comenzamos a saber que el viento
   sólo es aire que avanza a su destino.
  
   Todos los seres se disputan, ávidos,
   la vida que pretenden, se desplazan
   unos a otros; oleajes grises,
   fenecen en lo verde.
  
   No hay juventud que valga,
   ni vejez sosegada, ni alegría
   en el repudio de la luz que amamos.
   Porque todo repudio es un amor
   frustrado en el instante de la sed.
   Todo repudio es una llama inmensa.

  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  



09 de Agosto de 2020
De Mi Cosecha
EL DIALOGO
Obras de Santa Catalina de Siena
   (1347-1380)
  
   Selección de A. Sahagún
  
   En el conocimiento que el alma adquiere de sí misma conoce mejor a Dios, conociendo la bondad de Dios en sí misma.
  
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   ¿Cuál fue la causa de poner al hombre en tanta dignidad? El amor inestimable con el cual miraste en ti mismo a tu criatura y te enamoraste de ella; la creaste por amor y le diste el ser para que gustase tu sumo y eteno bien.
  
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   Y no me he contentado con daros la libertad, sino que, si bien lo consideras, verás que el hombre ha sido hecho Dios y Dios ha sido hecho hombre por la unión de la naturaleza divina con la naturaleza humana.
  
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   La criatura entró en rebelión consigo misma. Al rebelarse contra mí, fue rebelde contra sí misma.
  
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   Toda criatura dotada de razón posee en sí misma una viña, su propia alma, cuyo trabajador es la voluntad con el libre albedrío durante el tiempo de toda su vida.
  
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   Yo soy el Labrador que planté la vid verdadera de mi unigénito Hijo, en la tierra de vuestra humanidad para que vosotros, sarmientos unidos con la Vid, dieseis fruto.
  
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   Verdaderos labradores son los que trabajan bien su alma, arrancando de ella todo amor propio y volviendo hacia mí la tierra de su propio afecto. Hacen germinar y crecer la semilla de la gracia que recibieron en el santo bautismo.
  
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   Trabajando su propia vina, trabajan también la del prójimo; no pueden trabajar la una sin la otra. Ya sabes cómo te dije que todo mal, lo mismo que todo bien, se hacía por medio del prójimo. Vosotros sois mis labradores nacidos en mí, sumo y eterno Labrador, que os he unido e injertado en la vid por la unión que he verificado con vosotros.
  
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   Nadie puede hacerse bien a sí mismo sin hacerle a su prójimo, ni dañarse a sí sin dañarle a él.
  
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   Tú abismo de caridad, parece que enloquezcas por tus criaturas, como si tú sin ellas no pudieras vivir, siendo así que tú eres nuestro Dios, que nada necesita de nosotros. Nuestro bien nada añade a tu grandeza, porque eres inmutable. Ningún daño puede acarrearte nuestro mal, porque tú eres suma y eterna bondad. ¿Quién te mueve a tener tanta misericordia? Sólo el amor, y no porque no debas algo o tengas necesidad de nosotros, pues nosotros somos reos y malvados deudores.
  
+++

   El gozo de quienes van por este camino no hay lengua que pueda contarlo, ni oído que pueda oírlo, ni ojo que lo pueda ver, porque ya en esta vida empiezan a gustar y participar de aquel bien que tienen aparejado para la vida eterna.
  
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   El camino es su doctrina, confirmada por los apóstoles, testimoniada en la sangre de los mártires, iluminada con la luz de los doctores, proclamada por los confesores, escrita por los evangelistas, todos los cuales son testimonio de la verdad en el Cuerpo místico de la santa Iglesia.
  
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   ¡Oh, Misericordia! El corazón se pierde pensando en ti; a cualquier parte que me vuelva a pensar, no hallo sino misericordia.
  
  



09 de Agosto de 2020
Paulina Camacho Jiménez
NOTITAS
   El 24 de agosto iniciará el ciclo escolar 2020-2021 a distancia porque por la pandemia no hay condiciones para hacerlo de manera presencial, señaló el secretario de Educación, Esteban Moctezuma.
  
   En México las clases presenciales solo se darán con semáforo verde, es una decisión las autoridades de Salud.
  
   "A pesar de la adversidad con nuestros maestros y la familia podemos avanzar sin que eso signifique abandonar la escuela".
  
   Pablo Alejandro Barrera Espinoza. 11 años
  
   CHISTES
   ¿Qué le dice una taza a otra taza?
   -¡Que taza ciendo!
  
   ¿Qué le dice un semáforo a otro semáforo?
   -¡No me mires que me estoy cambiando!
  
   Itzael Guadalupe Herrera Becerril. 10 años
  
   CONSEJOS
   Alimentarse en forma saludable significa comer una variedad de alimentos para que su hijo reciba los nutrientes (como proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales) que necesita para un crecimiento normal. Si su hijo come una gran variedad de alimentos básicos en forma regular, estará bien nutrido.
  
   Renata Yamileth Vega Espinoza. 10 años
   CURIOSIDADES DEL MUNDO
   ¿Sabías que la descarga eléctrica que produce una anguila supera los 600 voltios?
  
  
   Daniela Camacho Lumbreras. 9 años
  
   HABÍA UNA VEZ
  
La corneja fugitiva

   Tras mucho tiempo intentando cazar a una corneja, un hombre consiguió al fin su premio. Para evitar que se escapara su tan codiciada pieza, le anudó un filo hilo a una de sus patas y se la llevó a su hijo como regalo. A pesar de que su pequeño dueño se desvivía por darle los mejores cuidados del mundo, la corneja no acababa de sentirse cómoda en su nuevo hogar. Una tarde, mientras el pequeño limpiaba la jaula que le servía como hogar, la corneja aprovecho que nadie la vigilaba para salir por la ventana y volar hacia el lugar en que estaba construido su nido.
  
   Tan emocionada estaba por recobrar su libertad, que, al posarse sobre su árbol, el hilo que colgaba de una de sus patas se enredó terriblemente en varias ramas. Al darse cuenta de la situación, comenzó a aletear con todas sus fuerzas, enredándose cada vez más. Prisionera en el lugar que tanto añoraba, dijo con resignación:
  
   – “¡Que tonta he sido! Por culpa de querer vivir de nuevo en libertad, voy a terminar mis días en el árbol que me vio nacer”.
  
   Moraleja: Cuanto más grande sea lo que deseamos, más grandes son los riesgos.
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 12 años
  
   JUGUEMOS A
  
  
   Renata Yamileth Vega Espinoza. 10 años