Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    30 de Octubre de 2020
25 de Octubre de 2020
13 DE AGOSTO DE 1521 A 28 DE SEPTIEMBRE DE 1821
Everildo González Alvarez
Dos años después de la llegada de Hernán cortés y sus tropas a territorio del Imperio Azteca, en mayo de 1521, inició el sitio de Tenochtitlán con mil españoles y cerca de 100 mil indios aliados, principalmente tlaxcaltecas. Iniciaron tres meses de combates. En agosto la resistencia de Cuauhtémoc fue menguando por el hambre, la sed y la epidemia de viruela que sufrían sus guerreros, de ésta había muerto Cuitláhuac. El 13 de agosto de 1521 Cuauhtémoc fue capturado, lo que significó la definitiva caída de Tenochtitlán en manos de los españoles. Se iniciaban los tiempos de la Colonia, los del Virreinato español, nada bueno quedaba para el otrora imperio mexica.
  
   Trescientos años después, el 24 de febrero de 1821 se proclamó un documento conocido como Plan de Iguala, cuyos principales postulados eran garantizar la religión católica, lograr la independencia con una monarquía constitucional y conservar la paz y unión de americanos y europeo.
  
   Iturbide, que de estar en el mando realista se había pasado a los independentistas, desplegó una campaña, tanto diplomática como militar, que en menos de un año consiguió lo que no se había podido hacer en toda una década de guerra. El Plan de Iguala logró la adhesión de los mandos y tropas realistas e insurgentes, con los que se formó el ejército de las tres garantías que salvaguardaron el Plan de Iguala y la Independencia.
  
   En julio de 1821 llegó a Veracruz el nuevo Virrey, Juan de O’Donojú, quien ante la fuerza del movimiento de Iturbide firmó con él los Tratados de Córdoba que otorgaban a México su independencia. El 27 de septiembre, el ejército Trigarante hizo su entrada a la ciudad de México y llegó hasta el zócalo entre la alegría de la población y el 28 de septiembre se firmó el acta de independencia.
  
   Terminaban trescientos años de dominio español y se lograba uno de los ideales de Hidalgo y de quienes junto con él iniciaron, la madrugada del 16 de Septiembre, la lucha llamada Guerra de Independencia, claro, también era el ideal de quienes, al ser apresados y fusilados Hidalgo Allende y otros, la continuaron, entre ellos José María Morelos, Mariano Matamoros, un ideal cumplido, México ya no sería más una colonia llamada Nueva España, ya no más la esclavitud o como en un principio la Santa Inquisición.
  
   Pero había otro ideal del cura Hidalgo contenido en la contestación que hizo cuando se encontraba en la ciudad de Valladolid, hoy Morelia, el Virrey, mediante la expedición de un Edicto lo acusaba de herejía, contestó Hidalgo y en ella mencionó, entre otras cosas, ERRADICAR LA POBREZA, era su segundo gran ideal. El primer ideal se cumplió, el segundo se encuentra en pausa.
  
   Hoy honremos a esos grandes idealistas, a Hidalgo, Allende, Morelos, Matamoros, los hermanos Bravo y muchos más.
  
  
  



25 de Octubre de 2020
POLLO CON CHAMPIÑONES

   INGREDIENTES
   • 6 Tiras de tocino picado
   • 2 Pechugas de pollo
   • 1 Cucharadita de sal
   • 1 Taza de champiñones en láminas
   • 2 Papas en láminas
   • 1 Taza de crema agria
   • Sal pimienta y perejil al gusto
   • 3 Cucharaditas de Aceite
   • 1 Cucharadita de paprika
  
   PROCEDIMIENTO
   Precalentar el horno a 200° C.
  
   Calentar el aceite en un sartén mediano y dorar el tocino en el sartén. Retirar y eliminar el exceso de grasa de la olla.
  
   Salpimentar las pechugas de pollo y sellar de cada lado, utilizando el mismo sartén que previamente usamos. Una vez que estén bien selladas retirar de la olla.
  
   Agregar los champiñones y dejar que se doren muy bien. Regresar el pollo y el tocino al sartén y cubrir con la crema ácida. Dejar cocinar hasta que la salsa espese.
   Mientras que el pollo termine de cocer, agregar un chorrito de aceite a las papas y sazonar con sal. Pimienta y un poco de paprika. Colocar sobre una charola y hornear durante 20 minutos.
  
   Retirar las papas del horno y colocar unas láminas sobre un plato extendido, enseguida colocar el pollo encima. ¡Buen provecho!
   (sabros
  



25 de Octubre de 2020
Cosas De Salud
TÉ DE MANZANILLA: PROPIEDADES Y BENEFICIOS

   El té de manzanilla se conoce por sus aplicaciones medicinales. Aunque no sirve para curar enfermedades, sí puede ser coadyuvante para calmar ciertos síntomas. Descubre sus beneficios.
  
   El té de manzanilla es una bebida natural que se popularizó por sus interesantes aplicaciones medicinales. Si bien muchos de sus usos provienen de la literatura popular, en la actualidad hay una amplia variedad de investigaciones que respaldan sus propiedades.
  
   La planta hace parte de la familia Asteraceae y hay numerosas especies. Sin embargo, las más utilizadas en la preparación de té son la Matricaria chamomilla y la Matricaria nobilis. ¿Cuáles son sus principales características? ¿Qué beneficios se le atribuyen? ¡Descúbrelo!
  
   Propiedades del té de manzanilla
   El té de manzanilla se obtiene a partir de las flores secas de la planta infundidas en agua. Se caracteriza por tener un ligero aroma floral y un sabor suave que resulta agradable al paladar. Además, como lo detalla un artículo publicado en Pharmacognosy Reviews, concentra compuestos bioactivos con potencial terapéutico.
  
   En concreto, cuenta con sustancias como:
  
   • Sesquiterpenos.
   • Flavonoides.
   • Cumarinas.
   • Poliacetilenos.
  
   Esta composición, que reúne alrededor de 120 constituyentes químicos, le confiere a la planta diversas propiedades para la salud. Así, se dice que tanto el té como los extractos y otras presentaciones de manzanilla tienen actividad antimicrobiana, antiinflamatoria, antioxidante, ansiolítica y antiespasmódica.
   Los usos del té de manzanilla no reemplazan la medicina farmacológica, pero pueden ser coadyuvantes.
  
   Principales beneficios del té de manzanilla
   En la medicina popular, el té de manzanilla es uno de los protagonistas. Aunque hoy se sabe que no debe ser un tratamiento de primera elección contra las enfermedades, hay quienes lo emplean como complemento para aliviar los síntomas de ciertos padecimientos. ¿Para qué sirve?
  
   1. Contribuye a calmar el dolor menstrual
   Los compuestos fenólicos contenidos en el té de manzanilla tienen un efecto antiespasmódico que favorece el alivio del dolor menstrual. En un estudio publicado en Iranian Journal of Obstetrics, Gynecology and Infertility las mujeres que consumieron este té durante un mes lograron reducir la severidad de la dismenorrea.
  
   Por otro lado, al ser una bebida relajante, las participantes también informaron menos ansiedad asociada al periodo. Algunas hipótesis sugieren que la planta disminuye la producción de prostaglandinas, sustancias responsables del dolor y la inflamación. En cualquier caso, se requiere más investigación.
  
   2. Favorece la salud digestiva
   Las propiedades digestivas del té de manzanilla son las más conocidas. Desde hace cientos de años, esta bebida se prepara para calmar molestias gastrointestinales como las flatulencias, la indigestión, la diarrea, las náuseas y los vómitos.
  
   Al respecto, las evidencias son aún limitadas; sin embargo, una revisión sistemática en Electronic Physician Journal detalla que estos efectos se atribuyen a su potencial antimicrobiano, antiinflamatorio y relajante.
  
   3. Promueve una mejor calidad de sueño
   No hay una hierba natural que pueda combatir por sí sola los trastornos del sueño. Pese a esto, algunas plantas como la manzanilla sirven como aliadas para dormir mejor. Debido a su contenido de apigenina, un tipo de antioxidante, estimula los receptores del cerebro y disminuye el insomnio.
  
   En una investigación publicada en Journal of Advanced Nursing, las mujeres en periodo de posparto que consumieron té de manzanilla durante dos semanas informaron una mejor calidad de sueño. A su vez, mostraron menos síntomas depresivos asociados a las dificultades para dormir.
  
   4. Beneficia el control de los niveles de glucosa en sangre
   Para mantener bajo control los niveles de glucosa en sangre es fundamental mejorar los hábitos alimentarios y el estilo de vida. No obstante, para casos de subidas puntuales de glucosa, resulta favorable ingerir bebidas como el té de manzanilla. ¿Por qué razón?
  
   Los estudios sugieren que los extractos de la planta ayudan a estimular las funciones del páncreas, órgano encargado de producir insulina. Esta última es la hormona responsable de regular los niveles de azúcar en el cuerpo. Y si bien faltan evidencias, los hallazgos se han considerado prometedores.
  
   5. Apoya el cuidado de la salud cardíaca
   Los antioxidantes que contiene el té de manzanilla, sobre todo los flavonoides, actúan de manera beneficiosa sobre la salud del corazón. Por supuesto, esto no quiere decir que pueda sustituir el tratamiento médico para las afecciones cardíacas. Simplemente, incluido en la dieta regular, ayuda a reducir el riesgo de enfermedad.
  
   Un pequeño estudio publicado en Journal of Endocrinological Investigation concluyó que los pacientes diabéticos que consumían té de manzanilla con las comidas presentaban mejoras en sus niveles de colesterol total, triglicéridos y colesterol malo.
  
   ¿Qué otros beneficios aporta el té de manzanilla?
   El uso de manzanilla en té y otras presentaciones se ha extendido por todo el mundo. Debido a esto, a la bebida se le atribuyen otros beneficios además de los mencionados. Es importante tener en cuenta que muchas de estas aplicaciones provienen de datos anecdóticos y carecen de evidencias:
  
   • Ansiedad y depresión: las propiedades sedantes del té de manzanilla son beneficiosas contra estados de estrés mental, como la ansiedad y la depresión. Aunque con este fin suele emplearse en aromaterapia, también es útil su consumo en té.
  
   • Salud de la piel: la aplicación tópica de té de manzanilla ha mostrado efectos positivos para calmar síntomas cutáneos, como la irritación, el enrojecimiento y la descamación. Incluso, hay quienes lo emplean ante quemaduras o problemas como el eccema.
  
   • Resfriados: inhalar los vapores que despide el té de manzanilla caliente sirve como coadyuvante contra la congestión e irritación nasal causada por el resfriado.
  
   • Cuidado óseo: las evidencias sobre el consumo de té de manzanilla y la prevención de enfermedades óseas es aún débil. A pesar de esto, algunas hipótesis sugieren que esta bebida tiene efectos antiestrogénicos que contribuyen a prevenir la pérdida de la densidad ósea.
  
  



25 de Octubre de 2020
Compartiendo
DE IMÁGENES E IMÁGENES
María Teresa Morfín
Ha sido un día intenso y productivo: Después de siete horas trabajando con mis alumnos en el aprendizaje electrónico de su curso básico, y la grata visita de los papás con pan dulce y chocolate en agua, me dispuse a escuchar música excelsa y a sacar las acuarelas para hacer un dibujo.
  
   Comenzamos con la Misa de Coronación de Mozart, en la que el disco termina con el Exultate Jubilate, y después el Mesías de Handel… “Comfort thy, my people”. Ahora el concierto para violín de Beethoven. Sé que mucha gente encuentra una gran diversidad de música en aplicaciones como Spotify, pero a mí me gusta escuchar mi música favorita una y otra vez, además de seleccionar cada disco y ponerlo en el tocadiscos. Es un pequeño ritual.
  
   La educación formal que recibí de niña me permite ahora disfrutar infinitamente algunas manifestaciones como la música y la pintura sacras. Pero mi mentalidad más abierta de hoy ha extendido ese goce a muchas manifestaciones místicas de culturas diversas, como la música que utilizan los japoneses para la meditación Zen, los cantos espirituales negros, o la pintura taoísta. Creo que cuando tiene uno la intención de mirar hacia arriba, puede utilizar gran número de teléfonos para comunicarse con el Creador.
  
   Y estoy aquí, en mi mesa de trabajo, con esa música deliciosa, habiendo terminado un dibujo: un ave muy azul, y pienso en muchas cosas, en particular algo que ha estado dando vueltas en mi mente, y que tiene que ver con mi historia en la televisión.
  
   Hace 42 años que vivo por mi cuenta, y desde ese tiempo he vivido sin televisión. Antes decía que la televisión de mi casa estaba junto al horno de microondas, pero hace una semana, pensando en la comodidad de la sobrina que vive conmigo, traje el aparato para cocinar. Espero que lo demás no cambie. Sé que es insólito que alguien en este tiempo viva sin televisión, sin embargo tengo que decir que soy tan vulnerable a la cualidad adictiva de este medio, que en el momento en que inauguré mi primer departamento, decidí dejarla fuera de mi vida. Ocasionalmente veo series y películas en la maravilla que es Netflix ahora.
  
   La primera televisión llegó a la casa de mis padres cuando yo tenía dos o tres años, entre 1955 y 56. Nadie me explicó de qué se trataba, al igual que la primera vez que me llevaron al cine y me encontré de frente con la ballena de Pinocho, en ese entonces yo pensaba que Lucho Gatica era mi tío porque venía a cantar a la sala de mi casa. Era un televisor Phillips, de bulbos (¿quién recuerda qué es eso?) con un gran cinescopio, una pantalla no muy grande, y en blanco y negro. Había que levantarse de la silla para utilizar el cambiador de canales. En ese tiempo nos restringían mucho el uso de este medio, y sólo teníamos posibilidad de ver unos cuantos programas cada día.
  
   Al principio veíamos esas caricaturas maravillosas que venían en blanco y negro, algunas del Mickey Mouse original, Popeye y un héroe fortachón que salvaba a una pastora rubia y de caireles, de un villano maligno que la amarraba de un tronco para que la cortara la sierra de un aserradero.
  
   Ahora me asombra la violencia que tenían algunos de los programas para niños. Basta con ver un capítulo de Tom y Jerry o El Correcaminos. Y también veíamos lo que les gustaba a los adultos, ya que nos colábamos en el sofá haciendo como que nos íbamos a dormir allí. Así nos aficionamos al programa de Viruta y Capulina, a Chucherías y a los programas de Los Polivoces, que, por supuesto no eran para niños, aunque en ese tiempo los cómicos cuidaban mucho su lenguaje, y los chistes de doble sentido eran inofensivos. También veíamos series de Estados Unidos como El Fugitivo, el doctor Kildare y el doctor Ben Casey. Teníamos prohibidas las series más violentas como Combate y La Ley del Revólver.
  
   Tengo que decir que en algún momento me tocó ver la premier de Los Picapiedra y Los Supersónicos, programas que influyeron en mi vida por mi afición a la paleontología y la bienvenida al futuro que vivimos hoy, y cómo no decirlo: El Teatro Fantástico, con Enrique Alonso, Cachirulo. Bonanza era uno de los programas de vaqueros que nos permitieron ver por mucho tiempo, y platicábamos mucho con mis primos de Durango que no contaban con esas maravillas, porque el Cerro del Mercado, una montaña de hierro que hay allí, no permitía que entrara la señal.
  
   Pero muy temprano, por ahí de 1957 comenzamos a ver programas que verdaderamente me fascinaron: El primero, El Investigador Submarino (Sea Hunt), con Loyd Bridges, del cual todavía se pueden ver algunos números en You Tube. Era un muchacho guapo (yo lo veía como señor) de alguna ciudad costera de EU, que se dedicaba a bucear resolviendo todos los problemas que se presentaban en el mundo. He preguntado a muchos buzos si vieron esos programas cuando eran niños, y lo que encuentro es que todos los que responden sí, están en el rango de mi edad.
  
   También había otros programas de aventuras, como Jim de la Selva (Jungle Jim) de Johnny Weistmüller. Lo busqué en You Tube y me encontré la serie completa, pero la original, de 1939, con abundancia de villanos, nativos, leones, tigres y cocodrilos. Entre mis series de aventuras favoritas estaban Submarino y Perdidos en el Espacio, y siempre di preferencia a los programas en los que aparecían hombres apuestos.
  
   Recuerdo con emoción los Juegos Olímpicos de 1968, y aunque no me gustaba el futbol en aquellos tiempos, sí disfruté algunos juegos de campeonatos mundiales… Y ¿qué decir de la llegada de los primeros hombres a la Luna en 1969?
  
   Así pasé la infancia y la adolescencia entre programas fantásticos, que a veces llegaban a competir con mis lecturas sin vencerlas, pero muy pronto, todavía en la primaria, descubrí la radio. En algún cumpleaños mis papás me regalaron un radio de transistores, ¿quién recuerda qué son esos elementos?, y de allí en adelante no me separé de la cajita mágica. Comencé con el rock en español, que a mi papá le ponía los pelos de punta, y de allí me seguí con la música de los Beatles, y con el rock en inglés. En ese tiempo también llegó un tocadiscos a la casa, y un álbum de Selecciones del Reader’s Digest con música clásica de muchos tipos, y comenzó a formarse definitivamente mi gusto musical.
   El Jazz me llegó con un novio, muchos años después. Sé que no soy una gran conocedora de la música, pero sí, una gran disfrutadora.
  
   Entonces, hacia el inicio de los años setenta que regresé de Durango y la música norteña, descubrí Radio Mundo, y comencé a interesarme por la música de la Tierra, y así llegué a Radio Educación. En ese tiempo la emisora tenía un acervo impresionante de música de todo el planeta. Podíamos escuchar en una sola tarde una selección de música de Bach, un disco completo de Aretha Franklin, música de los beduinos hecha con molinos de café, y un conjunto de música japonesa en Koto y flautas de carrizo…
  
   Además los programas culturales eran excelentes, y tenía uno la ventaja de tener los ojos y las manos desocupadas, así que siempre podía hacer otra cosa mientras escuchaba. Desafortunadamente mi estación favorita con sus extraordinarios locutores se transformó en vocera del régimen actual, y hoy me encuentro huérfana de radio, divagando entre las estaciones comerciales.
  
   En estos tiempos que paso largos ratos cuidando a mi mamá, se ha necesitado un entretenimiento que consiste en ver algunas series de televisión en su casa. He encontrado series turcas, coreanas, españolas y canadienses fabulosas, y paso buenos tiempos también viendo programas de viajes. A mi mamá le gustan especialmente las repeticiones de las actuaciones de patinaje en hielo de diversos juegos olímpicos. Estoy viendo la tele, y está bien.
  
   Creo que la televisión es un medio de comunicación extraordinario, con capacidad de llegar al público en conocimiento y sentimiento. Pero también creo que la televisión mexicana se usa para lo que no es: para mantener a la gente en un estado mental muy básico, interesándose por cosas banales, con un sentido del humor deplorable, y sin dar la oportunidad de que los televidentes utilicen su cerebro para pensar. Es una pena que las grandes televisoras mexicanas sirvan para tener a la gente en la ignorancia.
  
   Si me preguntaran cuál es la televisión que quiero ver, diría, algo dedicado a cultivar el intelecto y el espíritu de personas de todas las edades. Me gustaría ver muchas series de calidad, programas culturales para todos los gustos, programas divertidos con un humorismo fino, no las vulgaridades que tenemos ahora, y programas de concurso preparados para gente pensante. Me gustaría ver películas de calidad de todos los tiempos, buenos documentales, amenos y educativos, y también noticieros que no estuvieran vendidos con el régimen vigente.
  
   Me gustaría ver emisiones televisivas diseñadas para levantar el nivel cultural de la población, y para promover el que la gente piense: que utilicen sus facultades superiores. Ojalá que algún día podamos ver el cambio, y que las televisoras lleven a su público a los más altos niveles del pensamiento humano. Ese día voy a compr
  



25 de Octubre de 2020
Paulina Camacho Jiménez
NOTITAS
   Ya está llegando la época de frío, estamos sacando ropa más abrigadora y consintiéndonos con bebidas calientes. Es importante que no dejemos de lado preparar a nuestro cuerpo para recibirla y disfrutarla sin arriesgar nuestra salud, por eso es necesario alimentarnos con nutrientes claves que nos ayuden a hacerle frente a las enfermedades ocasionadas por las bajas temperaturas.
  
   Uno de los nutrientes que más escuchamos como un escudo contra las enfermedades en época de frío es la vitamina C, la cual nos han recomendado para evitar el resfriado común y la gripa. Cabe mencionar que ésta no cura el resfriado o gripe, pero ayuda a reducir sus efectos negativos.
  
   La acción de la vitamina C va un tanto más allá, nos ayuda a proteger las células de todo nuestro cuerpo pues actúa como un potente antioxidante, esta función protectora ayuda a formar y a madurar las células blancas o inmunológicas que defienden nuestro organismo de virus y bacterias. Esta importante acción favorece a la salud de forma integral, ya que nos ayuda a:
  
   *Tener mejores defensas
  
   *Recuperarnos rápidamente
  
   *Hace que la duración e intensidad de las enfermedades respiratorias sea mucho menor
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 12 años
  
   CONSEJOS
   Es importante tener en consideración que la vitamina C favorece mucho más al sistema inmunológico cuando se consume de manera habitual dentro de nuestra dieta. Cuando no es posible un consumo regular, la recomendación es empezar a consumirla tres o cuatro meses antes de la temporada invernal, y con ello darle a nuestro cuerpo las armas para defenderse de las enfermedades respiratorias.
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 12 años
  
   CHISTES
   -¡Camarero hay una mosca en la sopa!
  
   -¿Qué quieres que le traiga?, ¿un bote salvavidas?
  
  
  
  
   Daniela Camacho Lumbreras. 9 años
  
   CURIOSIDADES DEL MUNDO
   ¿Sabías que las estrellas no son blancas solamente como creemos, las más frías son de color rojo, las templadas son amarillas y las más calientes entre blanco verdoso y azul?
  
   Mateo Cruz Torres. 10 años
  
   HABÍA UNA VEZ
  
LOS DOS AMIGOS Y EL OSO

   Dos hombres que se consideraban buenos amigos paseaban un día por la montaña. Iban charlando tan animadamente que no se dieron cuenta de que un gran oso se les acercaba. Antes de que pudieran reaccionar, se plantó frente a ellos, a menos de tres metros. Horrorizado, uno de los hombres corrió al árbol más cercano y, de un brinco, alcanzó una rama bastante resistente por la que trepó a toda velocidad hasta ponerse a salvo. Al otro no le dio tiempo a escapar y se tumbó en el suelo haciéndose el muerto. Era su única opción y, si salía mal, estaba acabado. El hombre subido al árbol observaba a su amigo quieto como una estatua y no se atrevía a bajar a ayudarle. Confiaba en que tuviera buena suerte y el plan le saliera bien.
  
  
  
  
   El oso se acercó al pobre infeliz que estaba tirado en la hierba y comenzó a olfatearle. Le dio con la pata en un costado y vio que no se movía. Tampoco abría los ojos y su respiración era muy débil. El animal le escudriñó minuciosamente durante un buen rato y al final, desilusionado, pensó que estaba más muerto que vivo y se alejó de allí con aire indiferente. Cuando el amigo cobarde comprobó que ya no había peligro alguno, bajó del árbol y corrió a abrazar a su amigo.
  
   -¡Amigo, qué susto he pasado! ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algún daño ese oso entrometido? – preguntó sofocado.
  
   El hombre, sudoroso y aun temblando por el miedo que había pasado, le respondió con claridad.
  
   – Por suerte, estoy bien. Y digo por suerte porque he estado a punto de morir a causa de ese oso. Pensé que eras mi amigo, pero en cuanto viste el peligro saliste corriendo a salvarte tú y a mí me abandonaste a mi suerte. A partir de ahora, cada uno irá por su lado, porque yo ya no confío en ti.
  
   Y así fue cómo un susto tan grande sirvió para demostrar que no siempre las amistades son lo que parecen.
  
   Itzel Guadalupe Herrera Becerril. 10 años
  
   JUGUEMOS A
   Encuentra las 8 diferencias.
  
  
  
   Mateo Cruz Torres. 10 años
  



25 de Octubre de 2020
De Mi Cosecha
DIOS, ALIENTO DEL HOMBRE
George A. Maloney, SJ
   (1924-2005)
  
   Selección de A. Sahagún
  
   El místico es simplemente una persona que encuentra a Dios en la más profunda apertura del “Misterio Viviente” dentro de sí mismo. El místico es el que conscientemente deja que el Espíritu de Dios entre en él.
  
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   Tenemos que aprender el arte de las artes; la oración es escuchar a Dios. Así como el Señor eligió a sus queridos discípulos y les habló de cosas que la muchedumbre no podía haber entendido, así como nos hace señas para que nos hagamos a un lado y nos estemos quietos.
  
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   Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera convertirse en Dios.
  
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   Paradójicamente, el ascenso hacia Dios comienza con un descenso dentro de uno mismo.
  
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   La oración del corazón es la incansable conciencia de la permanencia de Dios en lo profundo del hombre. Eso produce el estado de tranquilidad, la represión de todos los deseos y movimientos desmesurados, acciones y pensamientos.
  
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   La vida de oración o de contemplación es simplemente la realización de la presencia de Dios en nosotros.
  
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   Es en el interior del hombre en donde se encuentra la Verdad.
  
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   Tenemos que aprender a sentarnos delante de Dios y oírle hablar de su infinito amor por nosotros y por toda su creación.
  
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   El amor por Dios no puede matar nuestro amor por los seres humanos. El verdadero amor por Dios será siempre un verdadero amor por los seres humanos. Sólo hay un amor.
  
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   En vez de estar obligado a hacer, tenemos que aprender a ser en un vivir dinámico rodeado de energía, abierto y receptivo a su poder creativo.
  
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   Plenitud por todas partes; plenitud allí, plenitud aquí. De la plenitud nace más plenitud, y en todas partes en donde está uno consigo mismo, allí permanece la plenitud.
  
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   Es en el corazón, no en la mente, en donde Dios se encuentra como fuente de vida.
  
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   Ahora abandona todo lo que puede ser asido por el sentido o por la razón y la única cosa que queda para su contemplación es lo invisible y lo incomprensible.
  
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   El verdadero conocimiento de Dios no se encuentra en donde el hombre lo busca.
  
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   El deseo del hombre por Dios es insaciable. Alcanza la hesychia, la tranquilidad, conforme purifica sus deseos y los enfoca por completo hacia Dios.
  
   *El término Hesicasmo es de origen griego: hesychia significa silencio interior, espiritualidad.
  
  
  



25 de Octubre de 2020
Poemas De Hoy Y De Ayer
LOUISE GLÜCK, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2020
Louise Glück es una escritora y poeta norteamericana, autora de una docena de libros, que acaba de recibir el premio Nobel de Literatura 2020. Con sus poemas ha levantado una sólida trayectoria poética que ha sido ampliamente reconocida por la crítica. La mayoría de sus libros han sido traducidos al español y publicados en la editorial Pre-Textos, que ella misma eligió después de quedar encandilada por una edición de un libro de Mark Strand en 2004. Fue entonces cuando le dijo a su agente en The Wylie Agency que le ofreciera sus versos, y es por eso que hoy podemos disfrutarlos en nuestro idioma.
  
  
Puesta de sol
   En el mismo instante en que se pone el sol,
   un granjero quema hojas secas.
  
   No es nada, este fuego.
   Es cosa pequeña, controlada,
   como una familia gobernada por un dictador.
  
   Aun así, cuando arde, el granjero desaparece;
   es invisible desde el camino.
  
   Comparados con el sol, aquí todos los fuegos
   son breves, cosa de aficionados;
   se acaban cuando se consumen las hojas.
   Entonces reaparece el granjero, rastrillando cenizas.
  
   Pero la muerte es real.
   Como si el sol hubiera terminado lo que vino a hacer,
   hubiera hecho crecer el campo y entonces
   hubiera inspirado la quema de la tierra.
  
   Así que ahora puede ponerse.
  
   (del libro ‘Una vida de pueblo’)
  
   El Iris salvaje
   Al final del sufrimiento
   me esperaba una puerta.
  
   Escúchame bien: lo que llamas muerte
   lo recuerdo.
  
   Allá arriba, ruidos, ramas de un pino vacilante.
  
   Y luego nada. El débil sol
   temblando sobre la seca superficie.
  
   Terrible sobrevivir
   como conciencia,
   sepultada en tierra oscura.
  
   Luego todo se acaba: aquello que temías,
   ser un alma y no poder hablar,
   termina abruptamente. La tierra rígida
   se inclina un poco, y lo que tomé por aves
   se hunde como flechas en bajos arbustos.
  
   Tú que no recuerdas
   el paso de otro mundo, te digo
   podría volver a hablar: lo que vuelve
   del olvido vuelve
   para encontrar una voz:
  
   del centro de mi vida brotó
   un fresco manantial, sombras azules
   y profundas en celeste aguamarina.
  
   (Del libro ‘El iris salvaje’)
  
   Amante de las flores
   En nuestra familia, todos aman las flores.
   Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas:
   sin flores, sólo herméticas fincas de hierba
   con placas de granito en el centro:
   las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras
   llena de mugre algunas veces…
   Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.
  
   Pero en mi hermana, la cosa es distinta:
   una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre
   a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo.
   Cada primavera, espera las flores.
  
   Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende
   que es mi madre quien paga; después de todo,
   es su jardín y cada flor
   es para mi padre. Ambas ven
   la casa como su auténtica tumba.
  
   No todo prospera en Long Island.
   El verano es, a veces, muy caluroso,
   y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.
  
   Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,
   eran tan frágiles…
  
   (del libro ‘Ararat’)
  
   La decisión de Odiseo
   El gran hombre le da la espalda a la isla.
   Su muerte no sucederá ya en el paraíso
   ni volverá a oir
   los laudes del paraíso entre los olivos,
   junto a las charcas cristalinas bajo los cipreses.
  
   Da comienzo ahora el tiempo en el que oye otra vez
   ese latido que es la narración
   del mar, al alba cuando su atracción es más fuerte.
  
   Lo que nos trajo hasta aquí
   nos sacará de aquí; nuestra nave
   se mece en el agua teñida del puerto.
  
   Ahora el hechizo ha concluido.
   Devuélvele su vida,
   mar que sólo sabes avanzar.
  
   (Del libro ‘Praderas’)
  
   La primera nieve
   Como una niña, la tierra se va a dormir,
   o al menos así dice el cuento.
  
   Pero no estoy cansada, dice,
   y la madre responde: Puede que tú no estés cansada pero yo sí.
  
   Lo puedes ver en su rostro, todo el mundo puede.
   Así que la nieve debe caer, el sueño debe venir.
   Porque la madre está mortalmente harta de su vida
   y necesita silencio.
  
   (del libro ‘Una vida de pueblo’)
  
   El jardín
   No puedo hacerlo nuevamente,
   difícilmente soportaría verlo;
  
   bajo la tenue lluvia del jardín
   la joven pareja siembra
   un surco de guisantes, como si
   nadie lo hubiese hecho nunca:
   los grandes problemas todavía
   no han sido enfrentados ni resueltos.
  
   Ellos no pueden verse
   en el polvo fresco aún, empezar
   sin ninguna perspectiva,
   con las colinas al fondo, verdes y pálidas, nubladas de flores.
  
   Ella desea detenerse;
   él desea llegar hasta el fin,
   permanecer en las cosas.
  
   Mírala a ella tocar su mejilla,
   pedirle una tregua, los dedos
   ateridos por la lluvia primaveral;
   en el pasto tierno estrellan rojos azafranes.
  
   Aun aquí, aun en los comienzos del amor,
   su mano al abandonar la cara
   da una impresión de despedida,
  
   y ellos se creen
   capaces de ignorar
   esta tristeza.
  
   El vestido
   Como un alma arrojada al fuego,
   pero no del todo,
   no hasta la aniquilación. Sedienta,
   siguió adelante. Crispada,
   no por la soledad sino por la desconfianza,
   el resultado de la violencia.
  
   El espíritu, invitado a abandonar el cuerpo,
   a quedar expuesto un momento,
   temblando, como antes
   de tu entrega a lo divino;
   el espíritu fue seducido, debido a su soledad,
   por la promesa de la gracia.
   ¿Cómo vas a volver a confiar
   en el amor de otro ser?
  
   Mi alma se marchitó y se encogió.
   El cuerpo se convirtió en un vestido demasiado
   grande
   para ella.
   Y cuando recuperé la esperanza,
   era una esperanza completamente distinta.
  
   Amante de las flores
   En nuestra familia, todos aman las flores.
   Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas:
   sin flores, sólo herméticas fincas de hierba
   con placas de granito en el centro:
   las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras
   llena de mugre algunas veces…
   Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.
  
   Pero en mi hermana, la cosa es distinta:
   una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre
   a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo.
  
   Cada primavera, espera las flores.
   Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende
   que es mi madre quien paga; después de todo,
   es su jardín y cada flor
   es para mi padre. Ambas ven
   la casa como su auténtica tumba.
  
   No todo prospera en Long Island.
   El verano es, a veces, muy caluroso,
   y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.
   Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,
   eran tan frágiles…