Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Junio de 2019
16 de Junio de 2019
De Mi Cosecha
ARTE DEL BUEN VIVIR Y OTROS ENSAYOS
Arthur Shopenhauer
   1788-1860
   (Filósofo alemán)
  
   Selección de A. Sahagún
  
   Entre los hombres, los imbéciles y los ignorantes son los más buscados y más mimados en todas partes; entre las mujeres, las feas; inmediatamente se les crea la reputación de tener un corazón excelente, toda vez que cada cual necesita un pretexto para justificar su simpatía a sus propios ojos y a los de los demás. Por la misma razón, toda la superioridad de espíritu tiene la propiedad de aislar: se huye de ella, se la odia, y, para tener un pretexto, se atribuye al que la posee defectos de toda clase para abrirse camino en el mundo, amistades y compañerismo son el medio más decisivo. Ahora bien, las grandes capacidades dan altanería y no está entre las mujeres el mismo defecto: las jóvenes, cuando son muy bellas, no encuentran amigas, ni siquiera compañeras.
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   La cortesía se funda en una convención táctica para no notar unos en otros la miseria moral e intelectual de la condición humana y para no echársela en cara mutuamente, de donde resulta, en beneficio de ambas partes, que se revela con menor facilidad.
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   Así pues, la cortesía es al hombre lo que el calor a la cera.
   +++
   Más nos valdría recordar siempre que la cortesía no es más que un disfraz burlón; de esta manera no nos pondríamos a soltar gritos de pavo real siempre que el disfraz se alza un poco se quita por un instante. Cuando un individuo se hace francamente grosero es como si se despojase de sus ropas y se presentase in puris naturalibus. Hay que confesar que así está muy feo, como la mayoría de las personas en ese estado.
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   Después de una madura reflexión, después de una meditación seria hay que obrar conforme al propio carácter. Así pues, también en la práctica es indispensable la originalidad: sin ella, lo que uno hace no está de acuerdo con lo que uno es.
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   Abstengámonos en la conversación de cualquier observación crítica, aunque se hiciese con la mejor intención, porque herir a las personas es fácil; corregirlas, difícil, si no imposible.
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   El que quiere que su opinión tenga crédito debe enunciarla fríamente y sin pasión.
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   No hay que elogiarse a sí mismo, aunque se tenga derecho.
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   Cuando sospecháis que alguien miente, fingid la credulidad; entonces se hace desvergonzado, miente más gravemente y se le descubre.
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   Consideremos todos nuestros asuntos personales como secretos; más allá de lo que los buenos amigos ven con sus propios ojos hay que permanecer plenamente desconocido. Porque lo que puedan saber tocante a las cosas más inocentes pueden sernos funestos en ciertas ocasiones. En general, vale más manifestar la razón por todo lo que se calla que por todo lo que se dice. Efecto de prudencia es en el primer caso, de vanidad en el segundo.
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   La prudencia ordena abrir una ancha zanja entre el pensamiento y la palabra.
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   A medida que los hombres tienen poca aptitud y curiosidad para las verdades generales, están ávidos de verdades individuales.
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   Lo que tu enemigo no debe saber, no lo digas a tu amigo; debo guardar mi secreto, es mi prisionero; en cuanto lo suelto, me convierto yo en mi prisionero; “del árbol del silencio cuelga su fruto: la tranquilidad”.
  
  
  
  
  
  
  



16 de Junio de 2019
NOTITAS
   Los valores humanos son aquellas virtudes a las que asignamos tanta importancia, que no podemos ponerle precio, permitiéndonos orientar nuestras decisiones y conducta ante la vida.
  
   Nuestra sociedad es muy cambiante, todos los días aparecen cosas nuevas. Los valores humanos son aquellas actitudes que nos sirven para orientar nuestras decisiones y conducta ante la vida. Son como una brújula, nos llevan por el camino correcto, sin importar lo difícil que sean las condiciones.
  
   Algunos de ellos son: El respeto, prudencia, madurez, verdad, amor, comprensión, admiración, laboriosidad, humildad, responsabilidad, amistad, generosidad, justicia, lealtad, patriotismo, obediencia, disciplina, identidad, compasión, perdón, el orden, etc.
  
   Practiquémoslo desde casa, eso nos ayudara a mantener una mejor convivencia y nos sentiremos bien.
  
   Ana Paola Alarcón Tinoco. 13 años
  
   CHISTES
   Entra un nuevo profesor al salón y se presenta.
  
   -Buenos días, mi nombre es Largo,
   dice Juanito.
  
   -No importa, profe, tenemos tiempo.
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 11 años
  
   CURIOSIDADES DEL MUNDO
   ¿Sabías que para obtener una tonelada de papel es necesario talar entre 10 y 15 árboles?
  
   Itzel Guadalupe Herrera Becerril. 9 años
  
   CONSEJOS
  
   Al reciclar el papel, se reducirá la tala de los árboles, y se ahorrará electricidad y agua. Además, estarás protegiendo a animales como los insectos y los pájaros, que dependen de los árboles para vivir.
  
   Itzel Guadalupe Herrera Becerril. 9 años
  
   HABÍA UNA VEZ
  
EL LEÓN Y EL LOBO

   Cierta vez, un Rey León y su Paje el Lobo, salieron del bosque en busca de aventuras. De pronto, dijo el Lobo:
  
   "Detengámonos aquí, mi Rey. Escucho el balido de ovejas. Si me permite, iré por una de ellas para que usted tenga una exquisita merienda."
  
   El León aceptó y así el Lobo se alejó.
  
   Mientras el Rey León esperaba, soñaba y saboreaba aquel gran favorable aperitivo propuesto por su ayudante. Por otro lado el lobo al llegar al rebaño, se dio cuenta de que estaba bien cuidado por perros y pastores armados listos para abatir a cualquier carroñero que se acerque a sus preciadas ovejas.
  
   Tras ver su inminente y segura derrota, el lobo regresó donde su Rey con el rabo entre las piernas. Cuando el Rey lo tuvo en su presencia, le dijo:
  
   "Y bien. ¿Dónde está aquella exquisita oveja?"
  
   El lobo respondió:
   "No traigo ninguna mi Señor. Están muy flacas y... Sugiero que esperemos a que engorden un poco."
  
   El León rugió y dijo:
   "¡Que desdichado soy! Esto me pasa por confiar."
  
   Ana Paola Alarcón Tinoco. 13 años
  
   JUGUEMOS A
  
   Ana Paola Alarcón Tinoco. 13 años
  
  



16 de Junio de 2019
Poemas De Hoy Y De Ayer
ELISEO DIEGO
Eliseo Diego poeta, escritor y ensayista, nació el 2 de julio de 1920 en la ciudad de La Habana. Siendo muy niño viajó con la familia por Francia y Suiza, experiencia que siempre consideró determinante en su formación poética. Estudió Pedagogía e impartió clases de Literatura Inglesa y Norteamericana en cursos especiales realizados en la Casa de las Américas. En 1966 publicó El oscuro esplendor, libro que consideró uno de sus preferidos. Obtuvo el importante Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Falleció el 1 de marzo de 1994, mientras se encontraba en México y sus restos fueron trasladados a Cuba, donde fue sepultado.
  
  
  
TESTAMENTO
  
   Habiendo llegado al tiempo en que
   la penumbra ya no me consuela más
   y me apocan los presagios pequeños;
  
   habiendo llegado a este tiempo;
  
   y como las heces del café
   abren de pronto ahora para mí
   sus redondas bocas amargas;
  
   habiendo llegado a este tiempo;
  
   y perdida ya toda esperanza de
   algún merecido ascenso, de
   ver el manar sereno de la sombra;
  
   y no poseyendo más que este tiempo;
  
   no poseyendo más, en fin,
   que mi memoria de las noches y
   su vibrante delicadeza enorme;
  
   no poseyendo más
   entre cielo y tierra que
   mi memoria, que este tiempo;
  
   decido hacer mi testamento.
  
   Es este:
   les dejo
  
   el tiempo, todo el tiempo.
  
  
  
   VOY A NOMBRAR LAS COSAS
  
   Voy a nombrar las cosas, los sonoros
   altos que ven el festejar del viento,
   los portales profundos, las mamparas
   cerradas a la sombra y al silencio.
  
   Y el interior sagrado, la penumbra
   que surcan los oficios polvorientos,
   la madera del hombre, la nocturna
   madera de mi cuerpo cuando duermo.
  
   Y la pobreza del lugar, y el polvo
   en que testaron las huellas de mi padre,
   sitios de piedra decidida y limpia,
   despojados de sombra, siempre iguales.
  
   Sin olvidar la compasión del fuego
   en la intemperie del solar distante
   ni el sacramento gozoso de la lluvia
   en el humilde cáliz de mi parque.
  
   Ni el estupendo muro, mediodía,
   terso y añil e interminable.
  
   Con la mirada inmóvil del verano
   mi cariño sabrá de las veredas
   por donde huyen los ávidos domingos
   y regresan, ya lunes, cabizbajos.
  
   Y nombraré las cosas, tan despacio
   que cuando pierda el Paraíso de mi calle
   y mis olvidos me la vuelvan sueño,
   pueda llamarla de pronto con el alba.
  
  
  
   VERSIONES
  
   La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas y que uno jamás se detiene a ver.
   La muerte es ese pequeño animal que ha cruzado en el patio, y del que nos consuela la ilusión, sentida como un soplo, de que es sólo el gato de la casa, el gato de costumbre, el gato que ha cruzado y al que ya no volveremos a ver.
   La muerte es ese amigo que aparece en las fotografías de la familia, discretamente a un lado, y al que nadie acertó nunca a reconocer.
   La muerte, en fin, es esa mancha en el muro que una tarde hemos mirado, sin saberlo, con un poco de terror.
  
  
  
   CALMA
  
   Este silencio,
   blanco, ilimitado,
   este silencio
   del mar tranquilo, inmóvil,
  
   que de pronto
   rompen los leves caracoles
   por un impulso de la brisa,
  
   Se extiende acaso
   de la tarde a la noche, se remansa
   tal vez por la arenilla
   de fuego,
  
   la infinita
   playa desierta,
   de manera
  
   que no acaba,
   quizás,
   este silencio,
  
   nunca?
  
  
   COMIENZA UN LUNES
  
   La eternidad por fin comienza un lunes
   y el día siguiente apenas tiene nombre
   y el otro es el oscuro, al abolido.
   Y en él se apagan todos los murmullos
   y aquel rostro que amábamos se esfuma
   y en vano es ya la espera, nadie viene.
   La eternidad ignora las costumbres,
   le da lo mismo rojo que azul tierno,
   se inclina al gris, al humo, a la ceniza.
   Nombre y fecha tú grabas en un mármol,
   los roza displicente con el hombro,
   ni un montoncillo de amargura deja.
   Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
   y al día siguiente doy el nombre tuyo
   y con la punta del cigarro escribo
   en plena oscuridad: aquí he vivido.
  
  
  
   CANCIÓN PARA TODAS LAS QUE ERES
  
   No solo el hoy fragante de tus ojos amo
   sino a la niña oculta que allá dentro
   mira la vastedad del mundo con redondo
   [azoro, y amo a la extraña gris que me recuerda
   en un rincón del tiempo que el invierno
   [ampara. La multitud de ti, la fuga de tus horas,
   amo tus mil imágenes en vuelo
   como un bando de pájaros salvajes.
   No solo tu domingo breve de delicias
   sino también un viernes trágico, quien
   [sabe, y un sábado de triunfos y de glorias
   que no veré yo nunca, pero alabo.
   Niña y muchacha y joven ya mujer,
   [tu todas, colman mi corazón, y en paz las amo.
  
   EL GENERAL A VECES
   NOS DECÍA

  
   El General a veces nos decía
   extendiendo sus manos transparentes:
   «así fue que lo vimos aquel día
   en la tranquila lluvia indiferente
  
   sobre el negro caballo memorable».
   Suavizaba la sombra del alero
   su camisa de nieve irreprochable
   y el arco duro del perfil severo.
  
   Y mientras en el patio de azul fino
   cercana renacía la tristeza
   del platanar con sus nocturnos roces,
  
   más allá de las palmas y el camino,
   limpiamente ceñida su pobreza,
   pasaban en silencio nuestros dioses.
  
  
  
   NO ES MÁS
  
   por selva oscura...
  
   Un poema no es más
   que una conversación en la penumbra
   del horno viejo, cuando ya
   todos se han ido, y cruje
   afuera el hondo bosque; un poema
  
   no es más que unas palabras
   que uno ha querido, y cambian
   de sitio con el tiempo, y ya
   no son más que una mancha, una esperanza indecible;
  
   un poema no es más
   que la felicidad, que una conversación
   en la penumbra, que todo
   cuanto se ha ido, y ya
   es silencio.
  
  
  
   RETRATO CON LA PRODIGIOSA BANDA
  
   La prodigiosa banda en la glorieta
   levanta de pronto el aire del año veinte
   y sopla entre las cintas blancas
   de la esbelta muchacha por la que no [pasa el tiempo.
  
   Y taciturna, inmóvil, agradable, diferente,
   con vagos y bellos ojos mira
   la primavera de otro año
   —lejano ya, lejano el año veinte.
  
   No mires, no, mi cuarto, mira la glorieta,
   no mires, no, la página vacía.
   vuélvete al músico, a la brisa
   moviendo el empolvado telón de los [laureles.
  
   Por ti no pasa nunca el tiempo.
  
  
  
   EN EL MEDIO MISMO DEL DÍA
  
   (fragmento)
   En medio de una rugiente avalancha de [luz está mi padre.
   La luz arranca destellos, no, saltos de [furiosa nieve
   a la pequeña escalinata que mi padre [diseñó
   desde un humilde orgullo, y vuelan
   en astillas de luz los troncos de las [palmas.
   Cómo sus ropas arden en blanquísimas [ascuas
   que le abrasan la cara traspasándola y [fundiéndose
   al fuego de una felicidad que es tanto, [tanto
   más que la consumación de su proyecto, [más
   que su fiera estatura iluminada.
  
  
  
   LA JOVEN EN EL TEATRO
  
   (fragmento)
   Y mientras te inclinabas
   Impaciente al vacío,
   interrogando
  
   la polvorienta púrpura,
   vi el sesgo valeroso de la boina,
   tus ojos serios y veloces,
   el liviano
  
   pelo lacio, al desgaire, oh cazadora,
   y me tocó el terror de lo tremendo sobre [tus hombros frágiles:
   caía
  
   la mañana en diluvios, oh luz,
   en fugas y murmullos,
   y ya nada
  
   podría ampararte de tu juventud.
  
  
   ASOMBRO
  
   Me asombran las hormigas que al ir
   [vienen tan seguras de sí que me dan miedo
   porque están donde van sin más [preguntas
   y aunque asomos de vida son perfectas
   si minúsculas máquinas que saben
   el dónde y el adónde que les toca
   y a la muerte la ignoran como a nada
   si no fuese tan útil instrumento
   con que hacer de lo inerme nueva vida.
  
   Pero aunque agrande su minucia viva
   el azoro redondo en que las miro
   y me apena que no se sepan nunca
   tal como son en su afanarse oscuro
   ya tan inmemorial como la Tierra
  
   más me asombra mi pena y me convence
   de que saberse el ser bien que la vale
   aun cuando el precio sea tan alto como
   el enorme silencio de allá afuera.
  
  



16 de Junio de 2019
De Cotija A Georgetown: Una Vida Atlántica
JOSEP LÓPEZ
Alfredo Avila Rueda

   Extraña vida la de este sacerdote que estuvo a punto de capturar al cura Miguel Hidalgo y defendió a Agustín de Iturbide cuando fue acusado por abusos de autoridad. Con el nacimiento del Imperio mexicano, se convirtió en confesor y encargado de la educación de los príncipes. Acompañó a Iturbide hasta la muerte y más tarde llegaría a ser rector de la prestigiosa universidad jesuita de Georgetown. Estos son algunos recuerdos de ese hombre que nació en Michoacán, donde hoy casi nadie lo conoce
   Era miércoles 1 de enero de 1840 en Georgetown, una pequeña y rica villa que se estaba convirtiendo en un suburbio de Washington, la capital estadounidense emplazada sobre un pantano. La humedad y el frío del invierno calaban el aire. Antes del alba, los esclavos salían de compras al mercado, limpiaban las casas, preparaban los alimentos.
  
   Las campanas llamaban a misa en el único pueblo católico del distrito de Columbia. En medio de la gente, el viejo sacerdote Josep Lopez se encaminaba hasta el colegio, ya entonces una de las cuatro universidades más importantes del país. La atmósfera contrastaba con el clima templado, benigno y seco de su natal Cotija, Michoacán.
   Me gustaría imaginar que aquella mañana Lopez recordaba su pueblo: pero es improbable. Ese día juraría sobre la Biblia el cargo de rector de la Universidad de Georgetown, perteneciente a los jesuitas. Con ello, se convirtió en el primer hombre nacido en Hispanoamérica que dirigía una universidad en la historia de Estados Unidos.
  
   Lopez había ingresado en la Compañía de Jesús en Maryland en 1833. Desde entonces, su trayectoria estuvo vinculada con la citada universidad jesuita en Estados Unidos. Además de profesor, tuvo el cargo de bibliotecario. Ocupar la oficina de la presidencia era la culminación de una carrera de servicio a la Compañía y a la universidad.
  
   CONTRAINSURGENTE E ITURBIDISTA
   La de López (*) y fue una vida atlántica. Nació en Cotija a finales del siglo XVIII. Fue bautizado como José Antonio López y creció en una familia de rancheros. Estudió en el Colegio de San Nicolás, protegido por el poderoso comerciante vasco Isidro Huarte, un hombre que gracias a su riqueza consiguió establecer una amplia clientela política en Michoacán. López formó parte de ella. Obtuvo el título de bachiller en cánones en la Universidad de México y se ocupó de la parroquia de Peribán.
  
   El propio López relató en un documento para Georgetown que, en 1810, intentó prender al cura insurgente Miguel Hidalgo en su paso por Michoacán, pero no lo consiguió.
   Entonces, abandonó Peribán y se refugió en Valladolid, la capilla de la intendencia de Michoacán. Allí estableció una relación cercana con Ana, la hija de Isidro Huarte, y con su esposo, Agustín de Iturbide. Gracias a este último, se enroló como capellán de las milicias que combatían a los insurgentes. Después fue nombrado cura interino de Tingüindín.
  
   En 1816 Iturbide, entonces comandante del Regimiento de Celaya, fue acusado de graves abusos de autoridad. El virrey lo separó del mando de tropas. El caso llegó a Madrid y un año más tarde Lopez viajó allá como apoderado para la defensa de su “amigo y protector”.
  
   En la correspondencia que sostuvo Lopez desde España con Iturbide, abundan las peticiones de dinero para comprar ropa o zapatos en los fríos inviernos castellanos. En 1820, cuando se restableció en España la constitución de Cádiz, José Antonio proveyó información privilegiada a su amigo acerca de la situación política en Madrid.
  
   Resulta interesante para la historia de México que, desde un principio, Lopez notificara sobre los conflictos que había entre el rey de España y los liberales, y en especial entre los liberales moderados y los exaltados. Entre otras cosas, advertía que la libertad de prensa, las discusiones en las Cortes, las sociedades patrióticas y los grupos más radicales (como comuneros y los carbonarios) podían ocasionar una guerra civil.
  
   En mayo de 1821, el presbítero Lopez recibió en su casa de Madrid a Juan Gómez de Navarrete, otro michoacano, quien le comunicó todos los planes “de nuestro compadre y amigo Agustín de Iturbide” para hacer la independencia y evitar que los conflictos españoles ocasionaran en Nueva España una nueva guerra civil, como la que el propio Iturbide combatió desde 1810. De inmediato, Lopez hizo sus maletas para reunirse con la familia Iturbide Huarte.
  
   CON EL IMPERIO
   La cercanía de José Antonio López con Ana Huarte le permitió tener una posición privilegiada en el espacio doméstico de quien se había convertido en el libertador. No fue extraño que se convirtiera en confesor y, algo más importante, que se le pusiera como ayo del primogénito Agustín Jerónimo.
  
   En julio de 1822, el ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos del recién nacido Imperio mexicano lo designó como encargado de la educación de los príncipes. Redactó entonces un Método y reglamento de instrucción de los príncipes mexicanos que permaneció inédito y, al parecer, no llegó a ponerse nunca en práctica, toda vez que desde diciembre de ese año estallaron varios pronunciamientos militares que, en poco tiempo, condujeron a la caída del emperador Iturbide.
  
   La propuesta educativa de Lopez se parece mucho a las instrucciones que se elaboraban para los príncipes españoles, con un enorme peso de la religión, así como de la retórica y las humanidades, sin descuidar las ciencias. Tenía un tono claramente anacrónico, pues buscaba formar a un príncipe piadoso con sus súbditos, un buen gobernante y legislador, sin importar que el régimen que se había adoptado en México era el de una monarquía constitucional, en la que las leyes las hacía un Congreso y la justicia sería administrada por una suprema corte.
  
   Tras la caída del gobierno, Lopez acompañó a la familia imperial al exilio. En el verano de 1823 arribaron a Italia, donde se les permitió residir en Liorna. Poco después algunos conspiradores en México organizaron el regreso de Iturbide para “ocupar el lugar que la patria quiera darle”. Al mismo tiempo, la presión de España sobre Fernando III, el gran duque de Toscana, obligó a la familia a trasladarse a Londres, donde estarían más seguros, eran los primeros pasos para volver a México.
  
   Lopez fue uno de los integrantes de la comitiva que abordó en 1824 el bergatín Spring, en el que Agustín de Iturbide arribó a las playas de Soto la Marina, en Tamaulipas, solo para encontrar la muerte frente a un pelotón de fusilamiento el 19 de julio. El Sacerdote permaneció entonces con Ana y sus ocho hijos, a los que se agregaría uno más en octubre.
  
   El gobierno mexicano asignó a la familia una pensión de 8 000 pesos anuales --unos 200 000 dólares actuales-- en reconocimiento al hombre que consiguió la independencia de México, pero ese dinero llegó de modo muy irregular y se suspendió en 1847. Ana pudo vivir en Nueva Orleans (EUA), luego en Baltimore y finalmente en Georgetown, gracias al apoyo familiar.
  
   JESUITA Y RECTOR DE GEORGETOWN
   Fue entonces cuando el presbítero michoacano se vinculó con la Compañía de Jesús y su colegio en Estados Unidos. Hay que recordar que los jesuitas habían sido expulsados de Nueva España desde 1767, con lo que se cerró una de las órdenes religiosas favoritas de los criollos del virreinato. En 1773, el papa Clemente XIV suprimió la compañía, aunque sus sacerdotes pudieron mantener sus conventos en el imperio ruso y en Estados Unidos, donde fundaron el colegio que después se convertiría en la Universidad de Georgetown.
  
   En 1833 nuestro personaje, quien ya firmaba sus documentos como “Josep Lopez”, se despidió de la familia de Iturbide –que se fue a vivir a Filadelfia-, ingresó a la Compañía de Jesús y empezó a dar clases en su universidad. Se encargó de la biblioteca de Gergetown y dejó allí su archivo, no muy grande, y otros documentos interesantes para conocer la historia del Imperio mexicano.
  
   Años después, sería rector de dicha institución. En ese puesto, que ocupó unos pocos meses, se encargó de administrar y sanear los recursos de la universidad que, un par de años antes, había recibido cerca de 17 000 dólares por la venta de 272 mujeres, hombres y niños esclavos en Luisiana, a fin de pagar las enormes deudas que casi la llevaron a la bancarrota.
  
   Pese a lo anterior, hoy en México, en su Michoacán natal, José Antonio López es prácticamente desconocido.
  
   N. DEL A. Los documentos que me sirvieron para elaborar este artículo están en la Biblioteca Lauinger de la Universidad de Georgetown (EUA), e special Collections, The José A. Lopez, S.J. Collection (21 expedientes). Relatos e historias en México (De la revista “Relatos e historias de México”, proporcionada por el Dr. Juan Manuel González González, cotijense.)
  
   (*) En el escrito a veces aparece López con acento y a veces sin él. En la redacción de esta página optamos por copiarlo como está.
  



16 de Junio de 2019
HAZLO HOY
Everildo González Alvarez

  
   La consecuencia de la actividad del ser humano, desde hace más de 200 años, pero principalmente de 50 a la fecha, ha ocasionado el llamado Calentamiento global de la atmósfera y, la consecuencia de éste se llama Cambio Climático. Ahora, la consecuencia del Cambio se llama lo que estamos padeciendo en parte del planeta, inundaciones, desbordamiento de ríos, deslaves, sequías, animales en peligro de extinción---también influye la casa furtiva--- casas afectadas o destruidas, y lo peor, personas muertas e infinidad de damnificados. Podemos hacer que la radicalización del Cambio disminuya con acciones, algunas muy sencillas, solo HAZLO HOY.
  
   1-. TODO ÁRBOL TIENE DERECHO A VIVIR ¡RESPETÉMOSLOS¡
   2-. NO ABANDONES A TU MASCOTA EN LA CALLE
   3-. NO TIRES LAS PILAS A LA BASURA, LLÉVALAS A LUGARES ESTABLECCIDOS
   4-. EN LO POSIBLE, NO USES BOLSAS DE PLÁSTICO, USA DE PAPEL
   5-. CUIDA QUE A LAS ALCANTARILLAS NO LES LLEGUE BASURA
   6-. NO USES AGUA DE MÁS AL BAÑARTE
   7-. NO AGRANDES LA ISLA DE LA BASURA, ÉSTA PÓNLA EN SU LUGAR
   8-. LAS FUNCIONES DE LOS ÁRBOLES SON BENÉFICAS PARA EL SER HUMANO ¡PLANTA UNO¡
   9-. NO USES VASOS Y PLATOS DESECHABLES
   10-. HERMOSEA EL INTERIOR Y EXTERIOR DE TU CASA CON PLANTAS, CON FLORES
   11-.LA BICICLETA NO CONTAMINA, ÚSALA EN VEZ DEL VEHÍCULO AUTOMOTOR
   12-. USA EL MEDIO DE TRANSPORTE QUE DIOS NOS DIO, LOS PIES, EN VEZ DEL VEHÍCULO AUTOMOTOR
   13-. JUNTA TODO LO QUE NO USES DE PLÁSTICO Y DALO PARA SU RECICLAJE
   14-. PLATICA CON TUS HIJOS DE LA NATURALEZA, QUE LA QUIERAN, QUE LA RESPETEN
  
   De alguna manera, todos hemos contribuido al deterioro ambiental, de igual manera, todos podemos contribuir a su mejoramiento. HAGÁMOSLO
  
  



16 de Junio de 2019
Grandes Compositores De Intérpretes De La Canción Mexicana
LUCHA REYES
Everildo González Alvarez
De verdad que da gusto escribir sobre quienes han tenido el acierto de permitir que nuestros oídos escuchen esas voces que cantando son un deleite, y hoy, en este espacio me voy a referir a quien, con canciones como: La Panchita, El Herradero, Caminito de Contreras, Tlaquepaque y muchas más, ha hecho que tengamos momentos agradables. Debo aclarar que, para el suscrito, la canción Tlaquepaque, no hay como que la interprete María de Lourdes, aun cuando con Lucha no está mal.
  
   Debo decir que María de la Luz Flores Aceves, mejor conocida como Lucha Reyes , nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, un 23 de mayo de 1906 y que falleció en la Ciudad de México, un 25 de junio de 1944, tenía 38 años y se encontraba con su popularidad en la cúspide pues sus canciones eran muy escuchadas.
  
   Aunque de niña mostró su afición por el canto, el rasguear de su voz y el falsete característico que logró imponer en sus canciones en sus mejores momentos tuvo su auge a partir de los años treinta, cuando incursionó en temas del folclore mexicano y se dice que la voz así le quedó después de una enfermedad de las vías respiratorias. En su estado natal, obtuvo el título de Reina del Mariachi, y poco después junto con su familia se trasladó a la Ciudad de México, donde habitaron una modesta vivienda en la colonia Morelos, donde al poco tiempo se integró al coro de la Iglesia del Carmen.
  
   Su carrera profesional se inició a los trece años, debutando en una carpa ubicada en la plaza de San Sebastián, cerca de su casa. En 1920 viajó a los Estados Unidos para estudiar canto, sin embargo, fue contratada para una gira por varios estados de aquel país.. Precisamente durante ese recorrido conoció al periodista Gabriel Navarro, con quien poco después contraería matrimonio. Lucha estaba por tener a su primer hijo cuando sufrió un aborto. A partir de esta tragedia el hombre de su vida comenzó a tratarla despectivamente, trayendo consigo el inevitable divorcio.
  
   Después de una larga temporada en los Estados Unidos y cuando Lucha regresó a México formó, junto con las hermanas Ofelia y Blanca Ascencio, el trío Reyes-Ascencio, aunque ya para entonces su adicción por las bebidas alcohólicas y sus continuos incidentes bochornosos durante sus presentaciones la llevaron a ser lanzada del trío y ser substituida por la cantante Julia Garnica. A pesar de que Lucha se sentía desilusionada por el rechazo de sus compañeras, en 1927 reinició su búsqueda de la fama, uniéndose al Cuarteto Anáhuac, con el que realizó una gira por Alemania, integrándose a la vez a la compañía de Juan Nepomuceno Torreblanca. Estando en Berlín, capital alemana, Lucha pescó una fuerte infección de garganta que la hizo retirarse durante un año de su actividad como cantante, pero la falta de dinero y las preocupaciones la hicieron retornar a la actividad. Lo inesperado fue que debido a la infección sufrida su voz se tornó rasposa y desgarrada, imponiendo un estilo agresivo a sus interpretaciones, con el que lograría una plena identificación.
  
   A partir de 1928 Lucha Reyes emprendió por el sendero de la interpretación vernácula de manera solista. Un año después inició su mejor etapa como artista, creando un estilo personal y logrando sonados éxitos como La Tequilera, ¡Ay Jalisco no te rajes!, El Corrido de Chihuahua, El Herradero, La Panchita, Traigo un amor, Juan Colorado, El Castigador, Rayando el sol, Caminito de Contreras y más. En 1930 el empresario Frank Founce la contrató para varios conciertos en el escenario del teatro Million Dollar, de Los Ángeles.
   Aunque Lucha no poseía una gran belleza, su rostro y presencia llamaron la atención de algunos productores de cine, incluyéndola en películas como Canción del alma filmada en 1937, al lado de Vilma Vidal y Rafael Falcón; La tierra del mariachi de 1938,, con Consuelo Frank; Con los dorados de Villa de 1939, con Domingo Soler, Pedro Armendáriz y Susana Cora; El zorro de Jalisco de 1940, con Pedro Armendáriz y Emilio el Indio Fernández; y ¡Ay Jalisco, no te rajes! En 1941, con Jorge Negrete y Gloria Marín.
  
   Lucha Reyes causaba tumultos en los lugares donde se presentaba. Colocada como el centro del escenario y con una botella de tequila en la mano, cantaba de manera espectacular. En cierto momento levantaba la botella y le daba un grueso trago que servía para sacar la voz cuando sentía que se le hacía un nudo en la garganta. En ocasiones su borrachera estaba tan acentuada que le impedía salir al escenario a pesar de ser la figura principal de la compañía y los espectáculos del empresario Paco Miller
   Desde la segunda semana del mes de mayo de 1944, Lucha Reyes arrastraba una profunda depresión.
  
   Lucha ya había perdido las ganas de vivir, sin importarle que su hija María de la Luz Martínez Cervantes, de once años de edad, también estuviera sufriendo viéndola como se destrozaba físicamente.
  
   Pese a ello, el 23 de junio, las actitudes de la cantante hacían suponer que ya se estaba recuperando su ánimo de vida. Había dejado de beber y aunque su andar era con paso inseguro, su hija confiaba en que los diez días anteriores de tristezas habían terminado. Para Lucha, que con lentitud deambulada por el interior de su casa, contrariamente apenas empezaba su verdadera tragedia. Trataba de mantener la lucidez de sus pensamientos.
  
   A las 13:00 horas del 24 de junio, Lucha Reyes se encontraba sola en su alcoba, sostenía el frasco con las pastillas que minutos antes le había comprado su hija. Destapó el recipiente, y una por una fue ingiriendo veinticinco de las cuarenta tabletas que contenía.
  
   Habían transcurrido varias horas desde que Lucha entrara en agonía cuando su hija comenzó a preocuparse de que no se despertara. Entró a la habitación donde estaba su madre y de inmediato detuvo su mirada en el frasco de barbitúricos que horas antes había comprado, pero al descubrir que el frasco estaba semivacío, comprendió que su madre había ingerido casi todos.
  
   A las 16:30 horas, aún inconsciente y con los signos vitales débiles, Lucha Reyes llegó a un hospital. Ahí varios médicos trataron de arrebatarla de la muerte. Varias horas permaneció en observación sin que lograra salir del estado comatoso de gravedad en el que se encontraba. A las 02:20 horas del 25 de junio de 1944, sin haber salido de su larga agonía, Lucha Reyes dejó de existir. En el Panteón Civil de Dolores, donde serían trasladados los restos el día 26, estaba reunida una multitud de personas en espera del féretro. Hasta ahí llegaron las más famosas cancioneras de la época y algunos de sus más fieles amigos, entre ellos Matilde Sánchez "La Torcacita", Jorge Negrete, Mario Moreno "Cantinflas" y varios artistas del Cabaret Casablanca. En la agencia funeraria antes de que el féretro fuera cerrado para siempre, el escultor y pintor Arturo Garres, admirador y amigo fraterno de la artista, sacó una mascarilla de su rostro con el que esculpiría una escultura. Minutos después el ataúd fue trasladado al Panteón, y bajo los acordes de La Tequilera, Guadalajara y La Panchita, rúbricas musicales de Lucha Reyes, fue sepultada en una tumba del lote de actores.
  
   Tomado en partes de Muertes Trágicas de Edmundo Pérez.
  
   HOY ESCUCHE CANCIONES MEXICANAS
  



16 de Junio de 2019
TORTILLA DE VEGETALES
Teresa Sahagún De Guízar
Ingredientes:
  
   2 papas peladas, cortadas en rajitas
   1 cebolla mediana en rueditas finas
   1 diente de ajo, picado
   1 pedazo de repollo (col), rebanado muy finito
   1 jitomate, picadito
   ½ Chile pimiento verde, sin semillas, en rajitas
   4 huevos
   2 cucharadas de leche
   Sal y pimienta al gusto
  
   Manera de hacerse:
  
   Se sofríen los vegetales a fuego lento, se tapan hasta que suavicen. Se baten los huevos, se les agrega las 2 cucharadas de leche, la sal y pimienta y se vierten sobre los vegetales, mezclándolos muy bien; se deja que cuaje, se voltea ayudándose de un plato, y ya doradita por los dos lados se sirve calientita con un chilito muy sabroso.