Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    09 de Julio de 2020
05 de Julio de 2020
De Mi Cosecha
EL AMOR LAS MUJERES Y LA MUERTE
Arthur Schopenhauer
   (1788-1860)
  
   Selección de A. Sahagún
  
   ¡Es preciso leer las causas célebres, la historia de los tiempos revueltos para saber lo que hay en el fondo del hombre, lo que vale su mortalidad! Esos millares de seres que están a nuestra vista, obligándonos mutuamente a respetar la paz, en el fondo son otros tantos tigres y lobos, a quienes impide morder un fuerte bozal.
   Imaginad suprimida la fuerza pública o sea quitado el bozal, retrocederíais con espanto ante el espectáculo que ofrecería a vuestros ojos, espectáculo que cada cual se figura fácilmente. ¿No basta ésta para confesar cuán poco arraigo tiene la religión, la conciencia, la moral natural; cualquiera que sea su fundamento? Sin embargo, en presencia de los sentimientos egoístas antimorales, entregados a sí mismos, veríase entonces revelarse también en el hombre el verdadero instinto moral, desplegar su poderío y manifestar lo que puede hacer.
  
***

   La angustia y el arrepentimiento causados por nuestros actos, no son a menudo más que el temor a las consecuencias.
  
***

   Se manifiesta el mismo grado de perversidad en un pueblo por actos groseros, homicidio, canibalismo y en otro, por el contrario, suavemente y en miniatura, por intrigas de corte, opresiones y útiles astucias de todas clases, pero el fondo de las cosas es el mismo siempre.
  
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   La conmiseración es un hecho innegable de la conciencia humana: es esencialmente propia de ésta y no depende de nociones anteriores, de ideas a priori, religiones, dogmas, mitos, educación y cultura. Es producto espontáneo, inmediato, inalienable de la naturaleza, resiste a todas las pruebas y se manifiesta en todos tiempos y países. En todas partes se le invoca con confianza, por la seguridad que se tiene de que existe en cada hombre, y nunca se cuenta entre el número de los “dioses extraños”. El ser que no conoce la conmiseración está fuera de la humanidad; y esta misma palabra “humanidad” se toma a menudo como sinónimo de conmiseración.
  
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   Cuando nos encontremos puestos en relación con un hombre, no nos paremos a pesar su inteligencia ni su valor moral, lo que nos conduciría a reconocer la perversidad de sus intenciones, la estrechez de su razón, la falsedad de sus juicios, y no podría despertar en nosotros más que desprecio y aversión. Consideremos más bien sus sufrimientos, sus miserias, sus angustias, sus dolores, y entonces sentiremos cuán de cerca nos toca; entonces se despertará nuestra simpatía, y en vez de odio y menosprecio, experimentaremos por él esa conmiseración que es el único banquete a que nos convida el Evangelio.
  
***

   Si se ha considerado la perversidad humana y se está a punto de indignarse ante ella, es preciso dirigir enseguida la mirada a la angustia de la existencia humana. Y recíprocamente, si la miseria os espanta, volved los ojos a la perversidad. Entonces se verá que una y otra se equilibran y se reconocerá la justicia eterna. Se verá que el mismo mundo es juicio del mundo.
  



05 de Julio de 2020
EL VERANO
María Teresa Morfín
El verano llegó con la lluvia… Y también trajo consigo la nostalgia. Llenó los aires con aromas de durazno y manzana bermeja, y se metió en las casas… y se metió en los huesos. Este verano es diferente, vemos la vida desde nuestro rincón, y añoramos lugares y personas. Visitamos amigos a distancia. Nos movemos poco.
  
   El verano llegó con la lluvia, y sin embargo tenemos días soleados. Disfrutamos el calor de mediodía, que se filtra por los vidrios como en un invernadero. Miramos por la ventana los árboles ya sin flores, de un verde intenso, con sus follajes luciendo en plenitud, y escuchamos los trinos de los pájaros. Podemos ver sus pichones ya crecidos aprendiendo los secretos del vuelo, y jugando a aparearse entre ellos: promesa de la nueva primavera.
  
   El verano llegó con la lluvia, y la ciudad se viste de hojas verdes, de ahuehuetes frondosos, de jacarandas llenas. Es impactante la vida de esta mole verde y gris que nos abarca, que ocupa la Cuenca de México en espera de que regrese… sí, sabemos.
  
   El verano y la lluvia me saben a maduración de frutos, a cosechas de gran abundancia, a celebrar la vida. Me sabe a largas caminatas en el bosque, a dormir bajo el cielo… Y también me sabe a mares tibios, a espuma de gametos de corales, a peces grandes. Todos en mi recuerdo, todos desde mi mesa de trabajo.
  
   La lluvia y el verano me llenan de energía vital. Mi corazón retumba con los rayos, y se tiempla con los golpes del granizo. Me animan a escribir y dibujar, e imprimen la alegría en mi ser. Ocupan todo el espacio del día, colorean las caras, generan sonrisas satisfechas, y me llevan a sentirme viva, pensante, actuante, aquí en mi entorno.
  
   La lluvia y el verano me traen esperanza. Así como prometen la cosecha de frutos y alimentos, existe otra promesa tácita de que la vida corone mis esfuerzos. Una promesa que nadie me ha hecho, pero que está en el aire porque yo lo merezco. Se ha prometido que el invierno sea bueno, que no nos falte nada, y que la libertad se exprese en cada uno de nuestros movimientos. Se ha prometido salud… Se ha prometido lo bueno.
  
   Hoy que siento el verano y que miro la lluvia, pienso en mis nuevos temores, y veo cómo los rayos se estrellan en este país, que va como una nave a la deriva en esta tregua ficticia, cual si cruzara el ojo del huracán avanzando de nuevo a la tormenta. Pero estos meses que parecen una tregua son solo gestación, y en el silencio aparente se escucha la creciente amenaza del nuevo caos… Y también en el silencio, se advierte la presencia de nosotros, buscando la manera de evitarlo.
  
   Hoy que siento el verano y que miro la lluvia sé que el regalo de esta aparente tregua se plasma en el rescate. En plantear estrategias y llevar al timón la voluntad de muchos. En seguir rumbos francos. Y en hacer realidad los sueños que otorgó la primavera, y en abrazar la vida que queremos… y que ya está al alcance de la mano.
  
   El verano llegó con la lluvia… Y yo ya no espero.
  
  



05 de Julio de 2020
DÍA DEL ARBOL
Everildo González Alvarez
El Día del Árbol o Fiesta del Árbol es un recordatorio de la importancia de proteger las superficies arboladas y bosques. Los árboles, entre otros muchos beneficios, transforman el dióxido de carbono, responsable del efecto invernadero, en biomasa, minimizan los riesgos de inundación, y evitan la erosión, entre otras muchas funciones que realizan y que todas son benéficas para el ser humano
  
   La primera vez que se celebró la fiesta del árbol en el mundo fue en el año 1805 en la pequeña localidad extremeña de Villanueva de la Sierra (Cáceres), una iniciativa promovida por el párroco del lugar Ramón Vacas Rojo, con el apoyo entusiasta de toda la población.1Su celebración anual tiene lugar cada 22 de mayo. Esta celebración y el estudio de los orígenes de la misma renacieron a principio de los años ochenta gracias a la labor de las maestras/os del pueblo que promovieron la creación de un parque dedicado al árbol y realizaron distintos proyectos para conseguir que esta tradición no cayera en el olvido, inculcando en los más jóvenes un sentimiento de orgullo y pertenencia hacia esta fiesta.2En diciembre de 2016 ha sido declarado Bien de Interés Cultural inmaterial.
  
   En Madrid, las primeras fiestas del Árbol fueron impulsadas por D. Arturo Soria y Mata y D. Mariano Belmás en la Ciudad Lineal a través de la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.) y tuvieron lugar desde 1897. En estas fiestas, además de los vecinos, los escolares y los maestros eran los verdaderos protagonistas. En los siguientes años, esta Fiesta del Árbol de la Ciudad Lineal fue ganando popularidad, llegando a durar varios días y en las mismas se celebraban también eventos deportivos, culturales y concursos intelectuales y estaban amenizadas por bandas de músicos e incluso se compuso un Himno de la Fiesta del Árbol. Tanto las Revistas de la Ciudad Lineal, como otra prensa del momento se hicieron eco de estas fiestas. Para la celebración de las consecutivas Fiestas del Árbol en la Ciudad Lineal de Madrid, la C.M.U. contaba con su propio vivero y se estima que se llegaron a plantar más de 100.000 árboles.
  
   El 30 de abril de 1899 se celebró en el Parque de Barcelona la primera Fiesta del Árbol organizada por la Sociedad Amigos de la Fiesta del Árbol, fundada por el ingeniero de montes Rafael Puig i Valls, precursor de la defensa del medio natural en Cataluña. Esta sociedad creó una publicación, Crónica de la Fiesta del Árbol, que recogía las crónicas de todas las fiestas del árbol que se celebraban durante el año. La primera publicación del año 1900 ya recoge la referencia de una veintena de municipios Catalanes que celebraron la fiesta. Con esta celebración se quería difundir la importancia de los árboles como reguladores del ciclo del agua, protectores contra la erosión, y moduladores del paisaje. A la fiesta asistieron 1500 niños y niñas, y se plantaron 400 pinos. El discurso de Rafael Puig incidió en la necesidad de fomentar la riqueza forestal. También intervino el alcalde Dr. Robert que alabó el carácter de utilidad y regeneración representado en esa fiesta.
  
   El 5 de enero de 1915 se instauró en todo el territorio Español la Fiesta del Árbol, mediante Real Orden del Ministerio de la Gobernación, y una Real Orden del Ministerio de Fomento, obligando a cada ayuntamiento a fijar el día de celebración mediante sesión ordinaria del pleno municipal. En 1927, el profesor y sacerdote Salvador Mozo Peña, natural de Mamolar, contribuyó con el libro El árbol y su fiesta a dar un impulso a la fiesta del árbol.
  
   El Día Internacional de los Bosques, el Día Mundial del Árbol y también llamado anteriormente el Día Forestal Mundial fue inicialmente una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969. Esta recomendación fue aceptada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971. El día elegido fue el 21 de marzo que coincide con la entrada de la primavera en el Hemisferio Boreal y con la del otoño en el Austral.
  
   Cada país celebra el día del árbol según sus condiciones naturales, cuando terminan los fríos o en el Caribe, que apenas hay diferencias de temperatura entre el verano y el invierno, se escoge el inicio del verano porque ya ha comenzado la temporada de lluvias y eso facilita que arraiguen los árboles recién plantados.
  
   En nuestro México se celebra el segundo jueves de este Julio que este año será el jueves 9 En Zamora, desde hace 21 años se lleva a cabo un evento organizado por el Consejo Ciudadano Ecologista de Zamora que me honro en presidir , este año no habrá tal evento por las circunstancias actuales. Claro que sí habrá plantación de arbolitos con grupos pequeños y con las medidas de protección indicadas.
  
   El desconocimiento y las muchas funciones que llevan a cabo los árboles, llevan a muchas personas a no cuida, a no plantar y a destruir los arbolitos. En una ocasión una persona que se oponía a plantar arbolitos argumentaba que qué se iba a hacer con tantas hojas cuando crecieran, otro más argumentaba que solo debían plantarse árboles endémicos, y alguien más que no se plantaran tan cerca .y así no falta quien se opone por la razón que sea . Los árboles aun cuando se planten muy cerca, a tres metros, digamos, solos buscan el sol y el agua y no se estorban, aún cuan do se planten de otras variedades no endémicas del lugar, no importa, con que cumplan las funciones es más que suficiente y en esto debemos considera que los que se plantaban hace 50 años, por poner un año, puede ser que ahora no se logren porque las condiciones de clima han cambiado,
  
   En fin, plantemos arbolitos y cuidémoslos, unámonos a la campaña llamada” En donde pueda y deba estar un árbol, ¡Que ahí se plante¡”
  
   En el vivero municipal de Zamora se regalan los arbolitos, no se venden, quien desee plantar y cuidarlos puede pasar a ese vivero que es el municipal.
  
   Everildo González Álvarez 3512787962
  
  
HOY PLANTA Y CUIDA UN ARBOLITO

  



05 de Julio de 2020
COCADAS

   RECETA PARA 5 PORCIONES.
   Tiempo de preparación: 45 minutos
  
   Ingredientes
   • 5 tazas de coco dulce rallado
   • 1/2 taza de cajeta
   • 1/3 taza de cacahuates
   • Aceite
  
   Manera de preparación
   1. Precalentar el horno a 180 grados centígrados
   2. En un tazón grande poner el coco con la cajeta y mezclar.
   3. Picar los cacahuates y agregar a la mezcla de coco.
   4. Engrasar una bandeja de mini cupcakes, llenar con un poco de la mezcla y cocinar de 8 a 10 minutos o hasta que esté doradas. Dejar enfríar por completo y sacarlas de la bandeja.
  
  



05 de Julio de 2020
Cosas De Salud
ES BENEFICIOSO COMER SIEMPRE A LA MISMA HORA

   ¿Sabías que variar el horario de las comidas puede influir de forma significativa en la salud? El almuerzo, la cena, su rutina y su contenido son decisivos.
  
   Hay personas que siguen una rutina estricta y son capaces de comer siempre a la misma hora. En el otro extremo, algunos alternan los horarios a diario, sin ningún tipo de miramientos en el horario que correspondería al desayuno, el almuerzo o la cena.
  
   La crononutrición es una disciplina que estudia los efectos de los nutrientes en el organismo según la hora en la que hayan sido consumidos. Una de las preguntas que se ha hecho esta rama de la ciencia es si es beneficioso comer siempre a la misma hora. A continuación te vamos a ofrecer información sobre la importancia que tiene el momento en el que se realiza cada comida y si es necesario estandarizar un horario.
  
   Comer a una hora determinada influye en la salud
   Los ritmos circadianos hormonales son constantes en ausencia de alimentación, y de ellos puede depender la asimilación o el metabolismo de los nutrientes. En esa interacción compleja entre el medio ambiente y lo que sucede en el interior del organismo, se produce el equilibrio o desequilibrio.
  
   Una publicación reciente realizada en la revista Nutrients asegura que el momento en el que se realizan las ingestas influye de forma determinante en la asimilación y en el metabolismo de los nutrientes. De este modo, se aconseja comer y cenar temprano para reducir el riesgo de obesidad y de enfermedades metabólicas.
  
   No obstante, esto no funciona para todas las personas. Existe un componente genético detrás. No contamos con la tecnología necesaria para identificar las particularidades en los genes de cada individuo, pero el proyecto genoma es un gran avance en este campo.
  
   Por este motivo, no es posible saber con anterioridad quién responderá a esta medida dietética. De todos modos, y dado que el porcentaje que se beneficia de estas recomendaciones es alto, se aconseja adelantar el horario de las comidas principales. Al mismo tiempo, resulta beneficioso que el almuerzo sea más voluminoso que la cena, sobre todo en términos de pérdida de peso.
  
   Comer siempre a la misma hora condiciona la salud cardiovascular
   A la hora de buscar una reducción del riesgo cardiovascular, variar el horario de las comidas puede ser también una estrategia eficaz. De acuerdo con una investigación publicada en la revista Circulation, reducir el número de ingestas al día, el ayuno intermitente y cenar antes de que se ponga el sol podría ser beneficioso de cara a disminuir la prevalencia de las enfermedades de tipo cardiovascular.
  
   Las patologías del corazón suponen una de las primeras causas de muerte en los países desarrollados. Cualquier estrategia dietética que permita reducir su incidencia es bienvenida.
  
   No obstante, el cambio en los horarios de alimentación no supondrá un cambio milagroso en la salud. Ha de estar acompañado de una modificación de los hábitos generales para que los resultados salgan a la luz, lo que incluye una vida activa y sin sedentarismo.
  
   La alimentación es capaz de modificar los ritmos circadianos
   Te hemos hablado de que muchas hormonas siguen un ritmo de producción circadiana a lo largo del día. Estos ritmos pueden romperse con la ingesta de nutrientes. El hecho de variar el horario de las comidas ocasiona desajustes en el reloj biológico del organismo, tal y como afirma un estudio publicado en la revista Current Biology.
  
   De este modo, comer cada día a una hora diferente podría alterar los valores de glucosa sanguíneos y otros parámetros asociados con el metabolismo. Si bien es importante optimizar el momento de la ingesta, también lo es estandarizar dicho horario. Un ejemplo claro de esta última situación son los picoteos nocturnos, sobre todo cuando estos son de alimentos ricos en azúcares añadidos.
  
   El hecho de cenar muy tarde o incluir un refrigerio rico en carbohidratos en medio de la noche, condiciona de forma negativa la salud metabólica. Se incrementa el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2, según lo afirma una investigación publicada en la revista Endocrine Journal en el año 2018.
  
  
  
   Vigilar el momento de las ingestas y tratar de comer a la misma hora siempre
   De acuerdo con lo expuesto en este artículo, diríamos que es beneficioso comer siempre a la misma hora. También lo es el momento del día en el que se realizan dichas ingestas. Por ello, es necesario vigilar los aspectos relacionados con la crononutrición.
  
   Almorzar y cenar temprano, y hacerlo siempre a la misma hora, ayuda a reducir el riesgo de desarrollar patologías de tipo metabólico. Es cierto que estas estrategias funcionan mejor en individuos con predisposición genética, pero el hecho de mantener un horario fijo resulta en beneficio para todo el mundo.
  
   Cada vez se le otorga más protagonismo al mantenimiento de los ciclos circadianos hormonales en la promoción de la salud. Por ello está poniéndose de moda, entre otras cosas, la suplementación con melatonina, que podría venir en ayuda del proceso general de mantenimiento del peso.
  
   A pesar de todo, no pienses que estas estrategias son la panacea. Es necesario combinar estos consejos con una dieta equilibrada y variada, con la práctica de ejercicio físico de forma habitual, y con otros hábitos saludables.
  
  



05 de Julio de 2020
Paulina Camacho Jiménez
NOTITAS
   Aprende a reciclar
   Antes de reciclar el papel, recuerda usarlo por las dos caras. Además, puedes comprar papel reciclado, así salvarás árboles. Hoy en día existen plantaciones de árboles dedicados exclusivamente a la producción de papel, evitando así la deforestación de los bosques. Sin embargo, todos esos cuadernos u hojas que usas y tiras a la basura, pueden tener otra segunda vida tanto si los usas completamente, como si los reciclas y los llevas al contenedor de papel y cartón.
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 12 años
  
   CHISTES
   ¿Por qué una señora lleva un pegamento al restaurante?
   En caso de romper la dieta.
  
   Alma Patricia Garibay Celaya. 10 años
  
   CONSEJOS
   Hacer pequeñas comidas durante el día alarga la sensación de saciedad y acelera el metabolismo.
  
   Itzael Guadalupe Herrera Becerril. 11 años
  
   CURIOSIDADES DEL MUNDO
   ¿Sabías que el embarazo de los tiburones dura 4 años?
  
   Daniela Camacho Lumbreras. 9 años
  
   HABÍA UNA VEZ
  
El león y el ratón

   Érase una vez, un León que dormía junto a un árbol, cuando un Ratón se le acercó y comenzó a correr hacia arriba y hacia abajo sobre él. Esto despertó al León, que colocó su enorme pata sobre él y abrió sus grandes mandíbulas para tragárselo.
  
   - Perdóname esta vez, oh rey, nunca lo olvidaré: ¿quién sabe, quizás pueda hacer algo por ti algunos de estos días?
  
   El León estaba tan emocionado ante la idea de que el Ratón pudiera ayudarlo, que levantó la pata y lo dejó ir.
  
   Algún tiempo después el León se vio atrapado en una trampa humana y, los cazadores lo ataron a un árbol mientras buscaban un carro para llevarlo.
  
   Justo en ese momento, pasó el ratoncito, y al ver la triste situación en la que se encontraba el León, se acercó a él y pronto royó las cuerdas que ataban a su nuevo amigo. El pequeño ratoncito logró salvar al león que, le estuvo eternamente agradecido y, desde entonces, siempre le dejó trepar a su lomo.
  
   Moraleja: no subestimes las capacidades de otras personas porque parezcan débiles. Sé bondadoso con los demás, y los demás lo serán contigo.
  
   Alma Patricia Garibay Celaya. 10 años
  
   JUGUEMOS A
  
  
  
   Andrea Isabel Cervantes Camacho. 12 años
  
  
  



05 de Julio de 2020
Poemas De Hoy Y De Ayer
EUGENIO MONTEJO

  
   Eugenio Montejo (Caracas, 1938 – Valencia, 2008). Poeta y ensayista venezolano. En 1998 recibió el Premio Nacional de Literatura de Venezuela y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Se desempeñó como investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos de Caracas (CELARG), profesor universitario y gerente literario de la editorial Monte Ávila de Venezuela. Como dato curioso, uno de sus poemas es citado en la película 21 gramos del director mexicano Alejandro González Iñárritu.
  
  
Algunas palabras
   Algunas de nuestras palabras
   son fuertes, francas, amarillas,
   otras redondas, lisas, de madera…
   Detrás de todas queda el Atlántico.
   Algunas de nuestras palabras
   son barcos cargados de especias;
   vienen o van según el viento
   y el eco de las paredes.
   Otras tienen sombras de plátanos,
   vuelos de raudos azulejos.
   El año madura en los campos
   sus resinas espesas.
   Palmeras de lentos jadeos
   giran al fondo de lo que hablamos,
   sollozos en casas de barro
   de nuestras pobres conversas.
   Algunas de nuestras palabras
   las inventan los ríos, las nubes.
   De su tedio se sirve la lluvia
   al caer en las tejas.
   Así pasa la vida y conversamos
   dejando que la lengua vaya y vuelva.
   Unas son fuertes, francas, amarillas,
   otras redondas, lisas, de madera….
   Detrás de todas queda el Atlántico.
  
   Adiós al siglo XX
   Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
   ando por una orilla de este siglo,
   despacio, insomne, caviloso,
   espía ad honorem de algún reino gótico,
   recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros
   tatuados de rumor infinito.
   La línea de Mondrián frente a mis ojos
   va cortando la noche en sombras rectas
   ahora que ya no cabe más soledad
   en las paredes de vidrio.
   Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
   miro el instante donde muere un milenio
   y otro despunta su terrestre dominio.
   Mi siglo vertical y lleno de teorías…
   Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
   y su tambor de Hitler allá lejos,
   entre sangre y abismo.
   Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
   por un trago, por un poco de jazz,
   contemplando los dioses que duermen disueltos
   en el serrín de los bares,
   mientras descifro sus nombres al paso
   y sigo mi camino.
  
   Terredad
   Estar aquí por años en la tierra,
   con las nubes que lleguen, con los pájaros,
   suspensos de horas frágiles.
   Abordo, casi a la deriva,
   más cerca de Saturno, más lejanos,
   mientras el sol da vuelta y nos arrastra
   y la sangre recorre su profundo universo
   más sagrado que todos los astros.
   Estar aquí en la tierra: no más lejos
   que un árbol, no más inexplicables;
   livianos en otoño, henchidos en verano,
   con lo que somos o no somos, con la sombra,
   la memoria, el deseo hasta el fin
   (si hay un fin) voz a voz,
   casa por casa,
   sea quien lleve la tierra, si la llevan,
   o quien la espere, si la aguardan,
   partiendo juntos cada vez el pan
   en dos, en tres, en cuatro,
   sin olvidar las sobras de la hormiga
   que siempre viaja de remotas estrellas
   para estar a la hora en nuestra cena
   aunque las migas sean amargas.
  
   La poesía
   La poesía cruza la tierra sola,
   apoya su voz en el dolor del mundo
   y nada pide
   ni siquiera palabras.
   Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
   tiene la llave de la puerta.
   Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
   Después abre su mano y nos entrega
   una flor o un guijarro, algo secreto,
   pero tan intenso que el corazón palpita
   demasiado veloz. Y despertamos.
  
   Escritura
   Alguna vez escribiré con piedras,
   midiendo cada una de mis frases
   por su peso, volumen, movimiento.
   Estoy cansado de palabras.
   No más lápiz: andamios, teodolitos,
   la desnudez solar del sentimiento
   tatuando en lo profundo de las rocas
   su música secreta.
   Dibujaré con líneas de guijarros
   mi nombre, la historia de mi casa
   y la memoria de aquel río
   que va pasando siempre y se demora
   entre mis venas como sabio arquitecto.
   Con piedra viva escribiré mi canto
   en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
   frente a la soledad del horizonte,
   como un mapa que se abra ante los ojos
   de los viajeros que no regresan nunca.
  
   Los ausentes
   Viajan conmigo mis amigos muertos.
   Adonde llego, van por todas partes,
   apresurados me siguen, me preceden,
   gentiles, cómodos e incómodos,
   en grupos, solos, conversando, paseando.
   A mi paso se mezclan sus huidizos colores
   hasta envolverme en un lento crepúsculo…
   Tantos y tantos, cada quien en su estatua,
   y en torno siempre las máscaras del sueño.
   Y mi estatua también a su lado, flotando.
   Muertos de nunca habernos muerto,
   de estar en algún tiempo, en algún parque,
   juntos y apartes, conformes, inconformes,
   mudos, charlando, con voces, sin voces,
   en verdad ya ni vivos ni muertos:
   algo intermedio que tampoco es estatua,
   aunque tengamos ya de piedra los ojos
   y unos y otros nos sigamos, corteses polémicos,
   contentos de estar en la tierra y de no estar en ella,
   en eternas tertulias donde, se hable o no se hable,
   todo queda para después o para antes,
   para cuando no sabíamos que después era entonces
   ni que nuestras sombras de pronto levitaban
   visibles e invisibles en el aire.
   Un instante de nuevo me reúno con ellos,
   conversando otra vez esta tarde, tan tarde,
   en un Café de ruidos urbanos, suburbanos…
   Es decir, bebiendo sin beber, un poco abstemios,
   pues los muertos no beben, pero beben a veces,
   juntos y alegres, aunque no tanto, sino alegres,
   con un trago o ninguno, pero con un trago,
   creyendo que el tiempo ya pasó y no ha pasado,
   y por eso pasó sin pasar, es decir, nunca pasa.
   Cada quien con un whisky sin hielo o con hielo,
   más cálido que frío, sin instante un instante,
   con el recuerdo que nada recuerda esta tarde
   y por eso se acuerda ahora de todo…
   Bebiendo con ellos que fuman y charlan,
   que parten y vuelven, dialogan, discuten,
   hablando por hablar y a veces por no hablar,
   hasta decirnos qué de Picasso hay en la ausencia,
   cuánto cubismo en la manera de alejarnos,
   el modo de mirarnos con ojos verticales
   y saludarnos con la mano a la inversa,
   la forma de beber un solo vaso roto
   que ya no tiene vidrio ni licor ni volumen
   el modo de no beber creyendo que se bebe
   y seguir todos juntos ahora que estoy solo.
  
   Ningún amor cabe en un cuerpo solamente
   Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
   aunque abarquen sus venas el tamaño del mundo;
   siempre un deseo se queda fuera,
   otro solloza pero falta.
   Lo sabe el mar en su lamento solitario
   y la tierra que busca los restos de su estatua;
   no basta un solo cuerpo para albergar sus noches,
   quedan estrellas fuera de la sangre.
   Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
   aunque el alma se aparte y ceda espacio
   y el tiempo nos entregue la hora que retiene.
   Dos manos no nos bastan para alcanzar la sombra;
   dos ojos ven apenas pocas nubes
   pero no saben dónde van, de dónde vienen,
   qué país musical las une y las dispersa.
   Ningún amor, ni el más huidizo, el más fugaz,
   nace en un cuerpo que está solo;
   ninguno cabe en el tamaño de su muerte.
  
   La casa
   En la mujer, en lo profundo de su cuerpo
   se construye la casa,
   entre murmullos y silencios.
   Hay que acarrear sombras de piedras,
   leves andamios,
   imitar a las aves.
   Especialmente cuando duerme
   y en el sueño sonríe
   —nivelar hasta el fondo
   no despertarla;
   seguir el declive de sus formas
   los movimientos de sus manos.
   Sobre las dunas que cubren su sueño
   en convulso paisaje,
   hay que elevar altas paredes,
   fundar contra la lluvia, contra el viento,
   años y años.
   Un ademán a veces fija un muro,
   de algún susurro nace una ventana,
   desmontamos errantes a la puerta
   y atamos el caballo.
   Al fondo de su cuerpo la casa nos espera
   y la mesa servida con las palabras limpias
   para vivir, tal vez para morir,
   ya no sabemos,
   porque al entrar nunca se sale.
  
   Ulises
   Barcos que veo allá lejos, balanceándose
   cerrados como libros hace mucho leídos
   ¿Qué dicen, qué no dicen? —Hoy hablo griego
   a bordo del primero que parta. Soy Ulises.
   Barcos que cierro los ojos para ver
   dentro de mí con la añoranza de sus Ítacas.
   No sé en cuál voy, en cuál de tantos leo a Homero,
   el biógrafo de mis nativos horizontes,
   ahora que llevo un poco de café para los dioses
   que nos prometen un viaje propicio.
   Soy o fui Ulises, alguna vez todos lo somos;
   después la vida nos hurga el equipaje
   y a ciegas muda los sueños y las máscaras.
   Mi corazón ya leva el ancla. Estoy a bordo.
   Cuando distinga la voz de las sirenas
   en altamar, al otro lado de las islas,
   sabré por fin qué queda en mí de Ulises.
  
   Final sin fin
   La que se irá al final será la vida,
   la misma vida que ha llevado nuestros pasos
   sin tregua a la velocidad de su deseo.
   Se llevará también todas sus horas
   y los relojes que sonaban y el sonido
   y lo que en ellos siempre estuvo oculto
   sin ser tiempo ni trastiempo…
   Cuando haya de partir –se irá la vida,
   ella y su música veloz entre mis venas
   que me recorre con remotos cánticos,
   ella y su melodiosa geometría
   que inventa el ajedrez de estas palabras.
   De todo cuanto miro en este instante
   será la vida la que parta para siempre o para nunca,
   es decir, la que parta sin partir, la que se quede
   y con ella mi cuerpo noche y día,
   siguiéndolas en sus luces y sus sombras…
   Si, tal vez nadie se aleje de este mundo,
   aunque se extinga cada quien en su momento.
   —Nos iremos sin irnos,
   ninguno va a quedarse ni va a irse,
   tal como siempre hemos vivido
   a orillas de este sueño indescifrable,
   donde uno está y no está y nadie sabe nada.